Montoro carga contra la deuda del Ejecutivo andaluz, que resuelve grandes contratos en vísperas de las elecciones
21 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La campaña de las elecciones andaluzas no está solo en los mítines que los partidos convocan cada día. Quedan solo unos días y cualquier ayuda, siempre que pase el filtro de la junta electoral, es buena. Lo sabe bien el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que ayer aprovechó su doble condición de miembro del Gobierno y diputado del PP por Sevilla para mandar un recadito al PSOE. El hombre de las tijeras del Ejecutivo utilizó una conferencia en Sevilla para deslizar el dato de que la Junta de Andalucía debe en este momento 3.000 millones de euros a los proveedores, según los últimos datos de Eurostat. Y vendió que la línea de crédito abierta por el Gobierno para que las Administraciones paguen sus facturas pendientes supondrá una «inyección económica muy importante» no solo para las empresas, sino también para la Administración porque los emprendedores que cobren podrán pagar mejor los impuestos.
Reparto de escándalos
Todo parece casual, pero no hay espacio para la improvisación. Desde el PP, por ejemplo, tampoco ven como algo fortuito que, en pleno debate sobre el copago y las soluciones al imparable gasto farmacéutico, el Gobierno de la Junta de Andalucía resolviera en medio de la campaña la subasta entre laboratorios para adjudicar al precio más bajo el suministro de los tres fármacos más consumidos en Andalucía que, según la Junta, permitirá ahorrar 40 millones de euros al año.
Por si fuera poco con lo que los partidos tratan de introducir de manera subrepticia en el debate político a unos días de las elecciones, la campaña de los comicios andaluces se vio sacudida ayer por la declaración judicial del chófer del ex director general de Trabajo de la Junta, Francisco Javier Guerrero. Resulta difícil fijar el interés en las obras públicas, en las promesas electorales o los programas de gobierno mientras un exempleado de la Junta andaluza declara que él y su jefe consumían entre cinco y diez gramos de cocaína al día con dinero público. Ante el impacto de esas afirmaciones, el mismo Griñán reconoció ayer que casos de corrupción como el de los ERE «pasarán factura». Pero el calendario judicial quiso ser equitativo e hizo coincidir la escandalosa declaración del chófer con la condena al exministro del PP Jaume Matas. El escenario perfecto para el «y tú más» no fue desaprovechado.
gonzalo bareño