Patxi López se convirtió en el primer lendakari socialista el 5 de mayo del 2009 gracias a un pacto inédito con el PP, que enviaba al PNV a la oposición después de 30 años en el poder. Pero su idilio con Antonio Basagoiti acabó abruptamente cuando decidió encabezar la oposición a los recortes de Mariano Rajoy. Algo más de tres años después de su llegada a Ajuria Enea, López convoca a las urnas a los vascos en un momento prácticamente de emergencia nacional, con España al borde del rescate. No hay duda de que estos comicios agudizarán aún más las tensiones políticas en un otoño que ya se presume caliente en las calles. Las elecciones abren, además, la posibilidad a la llegada al poder de un gobierno soberanista, lo que llevaría consigo la reedición, quizá corregida y aumentada, de las tensiones con el Gobierno central de la época de Ibarretxe. Lo que se sumaría a la creciente exigencia de Artur Mas para lograr el llamado pacto fiscal, que incluso podría derivar en otro adelanto electoral Y tampoco cabe descartar que suceda lo mismo en Galicia, donde el PP se juega mucho.
Las encuestas no dan a López ninguna posibilidad de ser reelegido, aunque podría recuperar algo del terreno perdido si capitaliza el desgaste del PP a escala nacional. A lo máximo que pueden aspirar los socialistas es a convertirse en socios del PNV para evitar la constitución de un poderoso frente soberanista-independentista.
Estos comicios podrían servir a López como trampolín para dar el salto a la política nacional, ya sea en el papel de lugarteniente de Rubalcaba o de aspirante en las primarias a encabezar la lista socialista en las generales. Ayer volvió a dejar claro que seguirá apostando por lo que ha hecho estos últimos meses: tratar de demostrar que es posible un modelo alternativo al del Gobierno central. Si logra que su mensaje tenga éxito y da la vuelta a los sondeos tendrá posibilidades de entrar en la lucha por el poder en el PSOE Una derrota contundente le podría relegar a un papel secundario.