La bola de nieve

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

14 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La bola de nieve va creciendo. Y a su paso va arrasando con todo, no solo con la escasa credibilidad que le queda a los partidos. Pone en entredicho la actividad normal de las instituciones. El caso de Bárcenas ya había puesto en solfa la amnistía fiscal. Los nuevos datos conocidos ayer sobre las regularizaciones millonarias de otros imputados en el caso Gürtel cuestionan la actividad inspectora de Hacienda. La conclusión más simple es que en España resulta muy fácil eludir al fisco y que aún se le puede burlar una segunda vez legalizando un dinero obtenido de manera cuando menos sospechosa. En un país que está sufriendo lo que está sufriendo, que una quinta parte de su riqueza escape del circuito legal es un atentado por el que deben pagar quienes lo cometen y quienes no hacen lo suficiente para evitarlo. Pero la bola de nieve está teniendo otro doble efecto también peligroso. De un lado, el PP enchufa el ventilador para tratar de extender la sospecha de la corrupción y diluir así su responsabilidad. Con independencia de que todos tengan sus manchas, lo que ahora está en cuestión es si el presidente y el partido en el Gobierno han burlado la ley y a Hacienda de forma sistemática durante años. Obviar esta realidad es una burla inaceptable. El otro riesgo es que este debate relegue a un segundo plano el problema que más acucia a los españoles: la crisis económica. La capacidad de gestión del Gobierno se verá inevitablemente lastrada, acosado sin medida por el PSOE, que siente que con la corrupción ha pillado presa. Y la bola de nieve amenaza con convertirse en alud.