Dos «psicópatas», una obsesión

ESPAÑA

Triana y su madre llevaban un alto tren de vida que cada vez era más complicado mantener

18 may 2014 . Actualizado a las 11:57 h.

«Humanamente, como seres humanos, no podían competir con ella. Han tenido que usar una pistola». Una persona muy cercana a la familia de Isabel Carrasco recuerda el comentario que la pareja de la presidenta, le hizo el miércoles por la noche a través del teléfono. Nadie acaba de creer todavía lo que ha ocurrido. El odio de Montserrat y Triana hacia la responsable de la Diputación se fue forjando poco a poco hasta convertirse en algo totalmente enfermizo. La hiperprotección que la madre, una persona muy metódica, ejercía sobre su hija la llevó a concentrar todos sus esfuerzos en un único plan. Acabar con la vida de la mujer que, según parece que concluyó su mente, había truncado las aspiraciones políticas de su pequeña, había hecho que perdiera su trabajo, había frenado su cómodo tren de vida y la había envuelto en un largo proceso judicial en el que la Diputación le reclamaba un dinero que había cobrado de modo indebido precipitándola hacia una profunda depresión.

El diagnóstico que hacen vecinos de Astorga sobre lo ocurrido a medida que se van conociendo más detalles de la investigación no se aleja mucho de esa teoría. Lejos ya de los rumores rosa que se expandieron como la pólvora las horas posteriores al suceso alimentados por la gran relación que al parecer la familia tuvo en su día con la víctima y que acabó hecha añicos, el diagnóstico que hacen es rotundo. «Cómo veo esto. Una hija dominada por una madre desquiciada», concluye una mujer que alguna vez coincidió con ellas, pero que hasta el lunes veía a la esposa del inspector jefe como una persona «agradable y normal».

Desde la investigación del crimen las han calificado como «dos psicópatas» que planificaron la muerte de Carrasco muy meticulosamente. Llegaron a intentarlo hasta cinco veces antes de lograr su objetivo. Conocían la agenda de la presidenta, guardaban detalles, llegaron a adquirir dos armas en el mercado negro... No escatimaban en dedicar tiempo en su particular investigación. Vecinos que las trataban las veían tan unidas que, dicen, incluso «parecían una misma persona». También describen a Triana como alguien con el carácter especial. Introvertida y de pocas palabras, no se dejaba ver mucho por Astorga y dicen algunos que la trataron que a veces acababa empecinándose en reclamar lo que no le correspondía. Eso fue un poco lo que, como cuentan fuentes del PP, pasó con la plaza de la Diputación.

Hay quien habla de que por su enfrentamiento no solo le quedaron cerradas las puertas de la entidad provincial, también la de empresas de León. Pero parece que la ingeniera sabía manejarse bien. De hecho, últimamente había realizado un trabajo de asesoría técnica para el Parlamento de Navarra con el objetivo de renovar los equipos audiovisuales de la entidad. El proyecto, que debería ser desarrollado en tres fases, le fue adjudicado por 10.285 euros. Solo llegó a realizar la primera, por la que cobró 5.445 euros, porque la idea quedó paralizada debido al elevado coste que supondría llevar a cabo el cambio de equipos. Hace unos días retomaron el proyecto, pero actuando únicamente en dos salas. Volvieron a pedirle a ella presupuesto para la asesoría y ella se lo dio: 3.500 euros. No llegó a votarse. Y cómo llegó Triana hasta dicho organismo. «Una empresa en la que había trabajado y que había hecho obras parecidas en las cortes de Castilla y León nos la recomendó», dicen fuentes de la entidad.

Un Mercedes SLK

Esta es una prueba de que a Triana le salían proyectos, pero quizá lo que ganaba no le llegara para mantener un nivel de vida que, al menos en apariencia, era alto. «El coche que conducía, un Mercedes SLK, cuesta unos 40.000 euros», apunta una persona que la trató. Su ático en León tampoco está en una zona barata. Aunque se ha hablado de que estaban a punto de embargárselo, la vivienda está en el barrio de Eras de Renueva, una zona que se ha revalorizado. Algunos relacionan el hallazgo de una cantidad importante de marihuana en su vivienda con el hecho de que cada vez les resultaba más complicado mantener su tren de vida.

Desde esa vivienda es desde la que madre e hija fueron planificándolo todo a lo largo de los dos últimos años. Las fechas coinciden con el momento en el que la madre comenzó a pasar más tiempo en León. «Vino en Semana Santa y se dejó ver con el inspector jefe, pero la verdad es que no hacían mucha vida en común», comentan. El ático, ubicado a cinco minutos a pie de la casa de Isabel Carrasco, es el lugar del que partieron las dos el lunes por la tarde. Cogieron el coche, lo aparcaron y esperaron a que ella saliera de casa. Esta vez caminaba sola. No hubo piedad.

«No puede ser, no puede ser»

«No puede ser, no puede ser», dicen que repetía el inspector jefe de la Policía Nacional de Astorga, Pablo Martínez, cuando supo que su mujer y su hija estaban detenidas por la muerte de la presidenta de la Diputación. Algo parecido debieron de pensar en el Ministerio del Interior cuando vieron la que les venía encima porque, aunque quedó claro que el inspector no tenía nada que ver en el hecho, indirectamente el suceso salpicaba al nombre de la Policía Nacional. Lo mismo que tuvo que pasárseles por la cabeza a los mandos de la Policía Local leonesa cuando supieron que la «amiga íntima» de Triana y tercera imputada en el caso era la agente local Raquel Gago, en cuyo coche apareció el arma del crimen. Tras un amplio debate, le recomendaron que cogiera unos días libres, además de abrirle un expediente a la espera de nuevos acontecimientos.

La petición del traslado del inspector no tardó. La presentó el miércoles por la mañana. Y pronto le dieron destino: Gijón. La ciudad donde conserva una vivienda después de haber vivido allí durante dos décadas. Oficialmente el cambio fue por petición propia, pero hay quien habla de que fue una recomendación antes de que llegara la orden de arriba.

«Ese estigma le va a perseguir allá donde vaya», comentaba un buen amigo del inspector con pesar. Por Astorga, Pablo, como le conocían, alternaba lo justo fuera de los actos oficiales. Le gustaba más jugar la partida en Benavides de Órbigo, cerca de su pueblo natal. De cerca, de Carrizo de la Ribera, es también su mujer Montserrat. No estaban separados oficialmente, pero la verdad es que últimamente cada uno hacía su vida. Habían estado juntos en Semana Santa, «pero su relación era extraña», cuchichean algunos en Astorga. En Carrizo, donde viven la madre y una hermana de la mujer, nadie habla..

_«¿Son ustedes de aquí?», es una de las preguntas.

_«Somos, somos», responden. Pero cuando les preguntan por Montserrat contestan que no conocen a nadie.