Ciudadanos se está comiendo al PP

Los populares temen que un batacazo histórico consolide a Rivera como alternativa

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«Hay que reconocer que la chica no lo hace mal, pero se beneficia de que todos los medios de comunicación se vuelcan en su favor». Así justificaba el miércoles uno de los máximos dirigentes del PP la incesante sangría de votos que los populares están sufriendo en Cataluña en favor de Ciudadanos. Más allá del evidente intento de rebajar la talla política de la candidata del partido naranja, Inés Arrimadas, esas palabras reflejan la impotencia con la que los populares empiezan a asumir que las elecciones del día 21 se van a saldar con un batacazo histórico que puede acarrear graves consecuencias internas.

Hace dos meses, Rajoy dejó atónito a su propio partido cuando, en lugar de imponer un 155 largo en Cataluña para aplicar una cirugía radical que desmontara todo el aparato de poder al servicio del independentismo, incluida TV3, apostó por la cirugía menor de llamar de inmediato a las urnas. Hubo silencio, pero los críticos, Aznar el primero, hacen cola para pasarle factura si la cosa sale mal. Y está saliendo mal. García Albiol no funciona. Su oratoria y sus formas son del pleistoceno en una campaña en la que la partida se juega en los medios audiovisuales y en las redes, pero también en las emociones. Y ahí Arrimadas lo está demoliendo. La mayor demostración de que hay un problema de candidato es que aunque el fondo del discurso del PP en Cataluña apenas difiere del de Ciudadanos, los populares están buscando su suelo mientras los de Rivera parecen no tener techo.

Pero Rajoy tampoco está sumando. Era perfectamente consciente de que estas no iban a ser las elecciones del PP, pero alguien le había convencido, para horror de cualquier asesor de comunicación, de que reivindicándose como el hombre que mató a Liberty Valance por haberse atrevido a aplicar el 155 conseguiría un resultado al menos digno en Cataluña mientras reforzaba su posición en el resto de España, que es en lo que piensa Rajoy, más que en la quimera de un Gobierno constitucionalista en la Generalitat que ve improbable.

Iceta a cambio de Presupuestos

Pero puede acabar sucediendo todo lo contrario, porque, si se confirman los datos del CIS -que dirigentes populares consideran perfectamente empeorables durante la campaña-, la imagen de un partido de gobierno en España que queda el último en Cataluña y no llega ni siquiera al 6 % puede ser demoledora para el futuro de Rajoy. Casi la mitad de los exvotantes del PP en Cataluña piensan ya en votar a Ciudadanos. Y subiendo.

La situación se agrava porque una victoria de Arrimadas en las catalanas permitiría a Rivera disputarle ya a Rajoy el liderazgo del centroderecha en toda España. Horrorizados ante esa hipótesis, el miércoles, en el Congreso, dirigentes populares no ocultaban que, si dieran los números, apostarían sin dudarlo por la vía Borgen constitucionalista. Es decir, por un Gobierno catalán presidido por el socialista Miquel Iceta, y no por Arrimadas. Tienen ya incluso la coartada preparada. Respaldo al PSC en Cataluña a cambio de apoyo del PSOE a los Presupuestos en Madrid. Una complicada carambola que les permitiría salvar los muebles.

Mundó es la alternativa a Rovira como presidenciable de ERC

Si la falta de pegada de Albiol preocupa en el PP, la nula preparación y la insolvencia de Marta Rovira, sumadas a la constatación de que Junqueras no saldrá de prisión como poco hasta febrero, han encendido las luces de alarma en ERC. Los independentistas son conscientes de que seguir poniendo el foco en alguien que no cesa de meter la pata es suicida. De ahí que el exconsejero de Justicia Carlos Mundó, que acaba de salir de prisión, no solo vaya a asumir un fuerte protagonismo en lo que resta de campaña, sino que muchos en su partido empiezan a pensar en él como futuro presidente de la Generalitat. Aunque tampoco es precisamente Demóstenes, la solidez de su formación y lo templado de su carácter son la antítesis de la inestable Marta Rovira.

Iceta mantiene en un compás de espera a todos los socialistas

El hábil empeño del socialista Miquel Iceta en no cerrarse ninguna puerta en Cataluña a la espera de que la caprichosa aritmética parlamentaria le sitúe en una posición que le permita ser clave para formar Gobierno, el que sea, mantiene en vilo al PSOE, que guarda extrema prudencia a la espera de acontecimientos. La campaña se controla en Cataluña y el PSC no quiere interferencias. Pero de lo que suceda en Cataluña dependerá que Pedro Sánchez siga en modo estadista o vire al populismo. De momento, ni conviene ir a la yugular de Catalunya en Comú, que puede ser necesario para un Gobierno de izquierda con ERC, ni a la de Ciudadanos, al que se pretende obligar a apoyar si dan los números al minoritario Iceta.

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