Gallegos en las maniobras de la OTAN

Carmen Lois

EXTRA VOZ

cedida

La Fuerza Logística Operativa, la BRILAT, dos fragatas F-100 y el Buque de Aprovisionamiento Cantabria han puesto el acento gallego al Trident  Juncture, las mayores maniobras de la OTAN desde el 2002

15 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La Fuerza Logística Operativa, FLO, cuyo Mando y Cuartel General se ubican en A Coruña, regresaba esta semana a la normalidad, tras culminar con éxito el Trident Juncture, el mayor ejercicio organizado por la OTAN desde el año 2002, del que España ha sido anfitriona, junto a Italia y Portugal. Y es que, mientras flashes y atenciones eran acaparados por la espectacularidad del despliegue de más de 30.000 militares procedentes de 30 países; de forma discreta, 1.200 efectivos de la FLO asumían un reto fundamental para el correcto desarrollo de las maniobras: los apoyos de nación anfitriona. 

Traducido en cifras y en síntesis, estos apoyos se han centrado en: gestionar la llegada a España de 112 aviones y 27 buques, escoltar 230 convoyes constituidos por 2.630 vehículos y 580 contenedores, proporcionar 325.000 comidas y 2.500.000 litros de combustible. De los 1.200 efectivos citados integrantes del Mando Conjunto de Apoyos de Nación Anfitriona, y por lo que a Galicia respecta, 60 integraron el Estado Mayor Funcional del mencionado mando, creado en el también coruñés Acuartelamiento de Atocha y reforzado con personal perteneciente a otros Mandos de los Ejércitos de Tierra y Aire, la Armada y Guardia Civil. La FLO, Mando de primer nivel del Ejército de Tierra, está especialmente preparada para prestar apoyo logístico en una triple vertiente: proyección de contingentes españoles en el exterior, apoyo logístico a las unidades militares en España (personal, abastecimiento, mantenimiento, transporte, sanidad?) y, como en el caso del Trident Juncture, prestar los apoyos de nación anfitriona. La constituyen 5.000 efectivos, civiles y militares, distribuidos por todo el territorio español. Está organizada, además del Cuartel General, por dos brigadas: la de Logística (Zaragoza) y la de Sanidad (Pozuelo de Alarcón) Todo ello, dirigido desde A Coruña por el general de división Francisco Javier Abajo Merino. 

«El trabajo todo lo puede»

Acoger unas maniobras de la Alianza Atlántica supone un elevado esfuerzo y responsabilidad. El propio general Abajo Merino manifiesta que «el ejercicio ha sido un reto para la FLO. Más del 25 % de su personal ha estado implicado, primero en la fase de planeamiento ?hace casi más de un año? y, desde mediados de septiembre, en la fase de ejecución». Aclara el general que la FLO «ha cumplido con creces las expectativas» y añade, que el esfuerzo, implícito en el lema de la unidad: «El trabajo todo lo puede», ha contribuido al éxito del TJ 15, demostrando que las Fuerzas Armadas españolas pueden trabajar sin complejos con el resto de ejércitos de la OTAN .

Otras unidades gallegas

Además de la Fuerza Logística, la BRILAT, las fragatas Blas de Lezo y Álvaro de Bazán y el Buque de Aprovisionamiento de Combate, BAC, Cantabria, han marcado la presencia de las unidades gallegas en estas maniobras de la Alianza. La Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable Galicia VII, BRILAT, con base en Figueirido (Pontevedra) realizó en el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza) acciones convencionales ofensivas, defensivas y de contrainsurgencia (combate, las acciones de defensa NBQ ?nuclear, biológico y químico?, acciones de seguridad, operaciones psicológicas?). Su implicación en el Trident Juncture le ha permitido además explorar nuevas áreas: prácticas de sistemas de comunicaciones e información en condiciones muy exigentes, acciones de apoyo aéreo proporcionadas por fuerzas aéreas de los países de la alianza así como por helicópteros de combate, o actividades de adiestramiento cross-training con participación de elementos de diferentes naciones en ejercicios combinados. Ya de vuelta en Figueirido, la unidad sigue adiestrándose para participar en actividades militares, sin olvidar que en Galicia son un elemento fundamental en la operación Centinela Gallego, destinada a la vigilancia y prevención de los incendios durante las campañas de verano. Luis Cebrián, su general jefe, califica el trabajo en el ejercicio de «sobresaliente», y considera que el éxito del mismo ha supuesto «un espaldarazo al prestigio internacional del país, muy concretamente en el ámbito militar y de la Alianza Atlántica». Esta satisfacción es compartida por el capitán de fragata Rafael Arcos, comandante jefe de la Fragata Blas de Lezo, con base en Ferrol, al igual que sucede con su gemela, la Álvaro de Bazán, o el Buque Cantabria. Son las tres unidades gallegas adscritas a la Armada que culminaban también esta semana su papel en las maniobras OTAN. Las fragatas Blas de Lezo y Álvaro de Bazán pertenecen a la clase F-100, compuesta por un total de 5 y todas ellas consideradas las joyas de la Armada en lo referido a tecnología de combate y radares. La Blas de Lezo ha participado en el ejercicio con 223 efectivos formando parte del bando BLUE integrado en las fuerzas de ?ECISAM? (simula la Alianza Atlántica). Su papel ha consistido en la realización de varias interacciones de guerra antisubmarina, de superficie y antiaérea principalmente, así como de ejercicios de fuego naval de apoyo y guerra asimétrica. Cabe destacar su integración en la fuerza anfibia holandesa, dentro de la zona de operaciones anfibias, ya que la fragata es capaz de dar defensa en profundidad multi-amenaza. Ha sido el único barco del bando azul que ondeaba el pabellón español. La fragata ha partido el pasado 27 de septiembre rumbo al puerto de Leith, en Escocia, para integrarse en la agrupación naval permanente de la OTAN nº1. Su regreso a Ferrol, no está previsto hasta finales de diciembre. Y hasta las aguas del golfo de Cádiz y estrecho de Gibraltar, partió el BAC Cantabria, cuya participación en las maniobras se ha articulado en dos fases, primero apoyando a tres agrupaciones navales internacionales y posteriormente integrado con el contingente español actuando como fuerza opositora en el ejercicio. Durante todo el período, el buque ha tenido a bordo a un contingente de 30 marinos canadienses que han conocido su capacidad en plena actividad operativa. Con el fin de estas potentes maniobras, el pasado viernes 6, han quedado patentes las capacidades de la Alianza Atlántica para enfrentarse a cualquier conflicto independientemente de su procedencia. Durante esta semana los militares regresaron a sus bases con el sabor de boca de haber cumplido objetivos individuales y la principal meta común: responder conjunta y exitosamente a los riesgos actuales y futuros que amenazan nuestra seguridad a nivel mundial.