La parroquia ha cedido sus pertenencias para el museo vivo, uno de los atractivos de la fiesta junto con los talleres interactivos y las recreaciones de otra época
31 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un pequeño reducto galo se resiste a los romanos. No es el pueblo de Asterix y Obelix, sino la parroquia de Sedes. La Feira do Trece cambió ayer el trueque de ganado por las maneras de vivir y la cultura de sus antepasados. Buena muestra de ello la da su museo vivo, con una heterogénea lista de vestigios que los vecinos han cedido para la exposición. Lo que sí pueden adquirir quienes se acerquen hasta la parroquia naronesa para sumergirse en la cultura galiciana son las muestras de la feria de artesanía. Pendientes, amuletos de la suerte o muñecos elaborados al estilo tradicional. Todo ello en el Oenach, la llanura mágica de Sedes, que gracias a un trabajo en equipo recupera la tradición celta, que no medieval, de este pueblo. Por la noche, los vecinos recrearon la leyenda de Eiravedra, según la cual los dioses convirtieron a una joven en serpiente por un enamoramiento. Ellos también se atrevieron con lo más clásico, la representación de Ser ou non ser romano, isa é cuestión, una obra interpretada por el grupo de teatro sociocomunitario formado en la localidad. Para quienes decidan acercarse hoy hasta O Trece habrá los talleres de oficios, la carrera pedestre y las exhibiciones deportivas más enxebres, de la mano de vascos y gallegos. Un programa con el que volver al pasado es la mejor forma de recuperar la tradición. Y es que en Sedes, como en la Galia, existe una poción mágica contra el paso del tiempo.