El nuevo regidor establece como necesidad «imprescindible» crear suelo industrial En su primer discurso, reclama «abandonar «localismos y aboga por «liderar» la comarcaEl socialista defiende una diversificación de la economía a través de nuevos segmentos
16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Con relativa celeridad (en menos de 45 minutos se solventó la sesión de investidura) y cierta distensión (el resultado de la votación se sabía con días de antelación), Ferrol constituyó la corporación que habrá de conducir Ferrol a la segunda década del siglo XXI. En números se resumen así: 9 mujeres por 16 hombres; 13 debutantes en la vida municipal; 15 ediles que prometieron su cargo, otros 10 que lo juraron; y algo más de 7 millones de euros en la Tesorería municipal para empezar a gobernar, cifra esta última con la que se inicia de forma sistemática cada nuevo mandato. Otro número final, quizá el más relevante: el 60% de la corporación, 15 de los 25 concejales, votaron por Vicente Irisarri como nuevo regidor de Ferrol. Los bancos de su partido, el PSOE, los de sus socios de IU y también los del BNG -estos últimos, pese a no participar por decisión propia en el gobierno- permiten a este ingeniero naval de 57 años convertirse en el octavo regidor de Ferrol desde que se recuperó la democracia. Precisamente a sus antecesores dedicó palabras cariñosas Irisarri en su alocución como primer edil. «Para todos, o meu respecto e a miña admiración», dijo. Uno de ellos, al que sustituye, Juan Juncal, le escuchaba a su izquierda, en los escaños ahora de la oposición. A ellos, a PP, IF y BNG, les tendió la mano para «reinventar a cidade», dijo Irisarri en su discurso. Reclamó la colaboración «de todos», más allá del bipartito de progreso, a sus compañeros de corporación y a «enxeñeiros, arquitectos, docentes, emprendedores...», relató. Rememoró su llegada a Ferrol el mismo día que Tejero daba un golpe de Estado en 1981. Desde entonces, relató, «as circunstancias son mellores», recalcó, para afrontar el futuro de una ciudad que vinculó a la diversificación industrial y a la búsqueda de nuevos segmentos para la generación de riqueza: turismo, cultura, servicios... Aunque situó como «imprescindible» la creación de suelo industrial que permita la generación de puestos de trabajo. Citó expresamente los proyectos de Mandiá y Leixa, complemento, dijo, a otra infraestructura esencial: el puerto exterior. Todo ello para impulsar una ciudad «abandonando localismos» y propiciando el liderazgo en la comarca, cuya capital él presidirá.