La Mirilla se fue ayer a respirar otro aire. El Concello de Fene invitó al que les cuenta a estrenar el renovado camino de A Fervenza, y cómo negarse a recorrer un entorno tan bello como el de la fraga del Belelle. El caso es que había, desde tiempos inmemoriales, un sendero que descendía desde la cámara de carga de la central de Unión Fenosa hasta la factoría hidroeléctrica -a modo de apunte, el técnico de gestión de centrales de la compañía, Manuel López, recordó que la explotación está ahí desde el año 1924... ¡casi nada!-. Pero el estado de ese camino dejaba bastante que desear, hasta considerarse «peligroso» para los propios senderistas. Así el Concello presentó un proyecto al grupo de acción local Costa Ártabra para pedir una subvención de fondos europeos de desarrollo rural y, voilá, lo consiguió. Hicieron falta algo más de 120.000 euros y unos cuatro meses de obras para hacer el lugar transitable, según apuntó durante el recorrido el alcalde de Fene, el socialista Iván Puentes, y para salvar de golpe y porrazo los 160 metros de desnivel hasta alcanzar la belleza de la cascada de A Fervenza en un pispás.
«Respectando a flora e a fauna da fraga». Así destacó Puentes ayer que se realizó la actuación. La senda, que zigzaguea durante unos mil metros (se salvan, con tranquilidad, eso sí, en unos veinte minutos de bajada y algo más de subida), más otros doscientos en paralelo al cauce del Belelle hasta el mirador de la cascada. Incluso la Sociedade Galega de Historia Natural aportó documentación para instalar varios paneles explicativos sobre lo que se puede encontrar el caminante. El suelo, de xabre compactado, asegura una integración casi absoluta con el medio, y hasta el director de la obra, el ingeniero municipal de caminos, Lino Ameneiro, mostró su interés porque «en pocos meses» las especies autóctonas colonicen la senda para darle su misma tonalidad.
A medio camino, entre carballos y demás vegetación de la zona, un merendero de madera ofrece un descanso de lujo a los visitantes. «É aínda máis respectuoso que o que había antes», se explicaba Iván Puentes. Lo cierto es que en el mismo lugar había antes una construcción ruinosa de la antigua central. Hormigón puro y duro. Y la obra al completo se hizo también gracias a la colaboración de Fenosa, pues el camino discurre por sus terreno
s.
El objetivo del Concello es claro: «Fene ten lugares descoñecidos incluso para os propios veciños», alegó Puentes. Por este motivo se ha editado una guía bajo la consigna Fene, ¡descúbreo! con la que «potenciar» el turismo relacionado con la naturaleza. Y qué mejor lugar para empezar a descubrir el municipio que por A Fervenza. Sin lugar a dudas, si la climatología lo permite, ese será un lugar ideal para salir a pasear durante este puente de la Constitución. Se puede empezar desde el monte Marraxón, en Sillobre, o bien desde la central del Belelle, rozando con Neda. Ferrol, mes a mes. De vuelta en la urbe, el ambiente no es tan puro como en la fraga del Belelle, pero también cuenta con sus alicientes. Ayer, por ejemplo, pudimos ver cómo el fotógrafo Anxo Álvarez repetía la experiencia del año pasado y presentaba con la imprenta Paramés un calendario fotográfico dedicado a Ferrol. Así, mes a mes, el objetivo de este captador es que su calendario «esté todo el año encima de la mesa de alguien, en todo el mundo». Presenta así una colección de 26 fotografías -desde un homenaje al veinte aniversario del Pantín Classic hasta las gradas de la antigua Astano- que «hay que entender en conjunto con una pequeña frase -incluida en el calendario, claro- que invita a la reflexión». Estas joyas fotográficas, que ayer se presentaron en la sede del Toxos e Froles, se pueden encontrar en las librerías de Ferrol a un «precio módico».