Una apuesta por el reciclaje

La Voz

FERROL

El colegio Carmen Polo recupera todo el material que genera, desde aceites hasta cartón, con un taller y un huerto que abonan con su propio compost

24 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La conciencia medioambiental comienza con la recogida de un papel que se encuentra en el suelo y su depósito en alguno de los contenedores específicos para el tratamiento de ese material. Ese simple gesto, si se hiciera de forma sistemática, ahorraría miles y miles de kilos de residuos diarios. Con esa idea trabajan en el centro de educación especial (CEE) Carmen Polo de Ferrol en una iniciativa al amparo del programa Voz Natura de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre. Este proyecto cuenta con el patrocinio de las consellerías de Medio Ambiente y de Medio Rural, Diputación de A Coruña, Sogama, Sogarisa y Leche Celta. También colaboran Begano-Coca Cola y Caixa Galicia.

«Es un proyecto integral que trata de reutilizar todos los residuos que genera un centro de este tipo, a través de la separación, el reciclaje, la concienciación y el compromiso de respeto con el medio», detalla Carmen Rodríguez, coordinadora del proyecto en el centro docente ferrolano. En la propuesta participan todos los miembros del colegio, desde los profesores hasta los padres, el personal del centro y los alumnos. Dadas las características de este colegio, especialmente pensado para jóvenes con alguna deficiencia, en el programa hay, en diferentes etapas, desde niños de 3 años hasta adultos en la treintena. «Y todos funcionan de muy buena manera», completa.

Este colegio lleva participando en Voz Natura prácticamente desde su fundación, hace ya once años. «Y seguiremos, porque esto es como una rueda, no se detiene, el compromiso con la educación ambiental es constante», dice la coordinadora.

El proyecto comprende la recogida, reparación y reutilización de material tan diverso como ropa, productos de enfermería, vidrio, cartón, chatarra, restos de alimentos, papel y pilas, entre otros. En un taller propio de reciclaje se encargan de tratar todos los restos, los que pueden, para encontrar una utilidad. Otros elementos los entregan a diferentes entidades, como es el caso de aceites o chatarras.

Por ejemplo, los alumnos elaboran su propio compost con el que abonan su pequeño huerto, con maleza y otros restos orgánicos. El trabajo cristaliza luego en una publicación anual que tienen, con lo que expanden su iniciativa por otros puntos de Galicia. «Lo importante es que en todos ellos vaya calando la idea de que es necesario este proceso, porque son alumnos que aprenden con facilidad, y que luego sean capaces de mantener ese propósito en sus hogares», completaba Carmen Rodríguez.