Es una frase que los cedeireses suelen repetir mucho, y con razón. Pero cuando la afirmación viene de alguien de fuera, adquiere más dimensión y valor si cabe. Los turistas presentes en la fiesta del percebe de ayer no dudaban en alabar la calidad del pequeño marisco que se coge en la villa. Y no solo eso, ya que el pulpo que se servía también hacía las delicias de su paladar.
Por ejemplo, Miguel y Trini son una pareja que están de paso por la villa en su ruta por las Rías Altas. Vienen de Valencia, y ya habían probado allí el percebe. «Notamos muchísima diferencia», dice Miguel, «indudablemente es mejor el de aquí, y el pulpo igual».
No son los únicos que se sorprenden ante el sabor del crustáceo. Pilar y Manolo son otra pareja, ellos de Zaragoza. Han acudido a Cedeira dentro de un viaje por el norte de España. Ya habían probado percebe antes, «hay que comerlo siempre», sonríe Manolo. «Posiblemente, este es el mejor del mundo», atestigua el zaragozano. «Y el pulpo también, es impresionante», agrega Pilar.