El alcalde anuncia el inicio de las obras de rehabilitación del edificio
25 ago 2011 . Actualizado a las 15:15 h.En una pizarra se puede leer: «Siempre serás nuestro sitio de ensayo, nuestro hospicio de sentimientos compartidos». En el suelo, tutús de colores abandonados. El techo de madera, desconchado y como a punto de desplomarse. Aquí, en el primer piso del antiguo Hospicio, ensayaron hasta hace poco los alumnos del bailarín Jesús Quiroga. Arriba, en el segundo, todavía quedan restos de la Cofradía de Dolores. Y abajo sigue el calamar gigante de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN). Pese a que ambas entidades no han completado todavía la mudanza de todos sus bienes, el alcalde, José Manuel Rey, y el concejal de Urbanismo, Guillermo Evia, visitaron ayer el edificio para anunciar el inicio oficial de las obras de rehabilitación para convertir la casa de estilo neoclásico construida a principios del siglo XIX en un centro cívico y en una escuela de hostelería.
Habrá de estar lista en doce meses. Tal es el plazo de ejecución del proyecto, adjudicado hace meses a Dragados por 1,3 millones (600.000 euros de la Diputación, 560.000 del Urban, 194.725 euros de la Xunta y 20.000 del Concello). Rey Varela avanzó que Evia estará vigilante para que ese tiempo se cumpla. El regidor destacó el trabajo desarrollado por el departamento de Urbanismo en los últimos meses para lograr «desbloquear» el proyecto. Este ha permanecido paralizado hasta ahora precisamente para que la Cofradía de Dolores y la SGHN desalojasen totalmente el edificio. Todavía no lo han hecho del todo, pero los trabajos pueden empezar pues se concentrarán en la parte del Hospicio que da a la calle del Sol.
La hermandad ha trasladado ya casi todo a un bajo de la calle Gravina y a la iglesia de Dolores, pero está pendiente de una reunión con el alcalde para pactar el destino definitivo de la cofradía. Con el anterior gobierno local habían acordado irse a un local municipal del edificio de la residencia Abrente, en Esteiro.
La SGHN sigue pendiente de solucionar el traslado a la Casa do Coronel del calamar gigante que tiene guardado en alcohol.
Entre tanto, el plazo de la obra ha empezado a correr. Esta primera fase del proyecto no será suficiente para rehabilitar el Hospicio al completo. En una segunda parte está previsto actuar en la parte del edificio que da a la calle María, conocido como el pabellón de los niños. Acerca de esta segunda fase, Rey Varela señaló que el gobierno municipal va a continuar con los proyecto heredados del anterior gobierno local «que sean buenos para la ciudad», pero advirtió que, dada la situación económica, habrá que «priorizar» y «reflexionar» sobre cuáles son las obras de futuro más importantes.
Por otro lado, Guillermo Evia adelantó que la rehabilitación del edificio del Ateneo se completará con 151.600 euros más para colocar un tejado nuevo. En total, el proyecto rozará el millón de presupuesto.