El Seprona investiga destrozos en un castro del valle de Mandiá

francisco varela FERROL / LA VOZ

FERROL

Maquinaria de maderistas dañó el entorno de los muros del yacimiento

05 feb 2012 . Actualizado a las 07:05 h.

Agentes del Seprona investigan los daños causados en el principal castro del municipio de Ferrol, situado en el valle de Mandiá. Las talas realizadas por una empresa maderista en el entorno de los muros dejaron enormes rodadas y destrozos en los caminos. Un vecino de la zona denunció lo ocurrido ante la Guardia Civil, que envió una patrulla a inspeccionar. La Policía Local de Ferrol, con competencia en el control del cumplimiento de la ordenanza municipal sobre transporte de madera, también investiga lo ocurrido. Fuentes de este cuerpo han informado de que se procura controlar las sacas de troncos en la zona rural del municipio, como establece la ordenanza.

El incidente se produjo en el yacimiento arqueológico conocido por Os Castros, situado entre el cementerio de Catabois y el río de A Sardiña, que discurre por el valle de Mandiá. Se trata del mayor castro de Ferrol. Según la catalogación realizada por Ana Romero Masiá hace más de dos décadas, y publicada en Cuadernos do Ateneo, tiene una longitud en el eje este/oeste de más de cien metros. De norte a sur es de 88 metros. Fue posteriormente catalogado por Patrimonio de la Xunta y se asignaron las medidas de protección al uso en el Plan Xeral de Ferrol. Por su proximidad al centro urbano podría ser el yacimiento adecuado para rehabilitarlo como referencia de los restos de la cultura castreña en la zona.

El castro es de propiedad particular por lo que algunos vecinos plantearon la posibilidad de que, aprovechando el proceso de concentración parcelaria, se inicien los trámites para su transformación en un parque arqueológico en el que los ciudadanos puedan valorar la importancia de la conservación de estos restos de la cultura prehistórica. En su lugar, dice el vecino que formuló la denuncia, «los maderistas lo destrozan».

Ferrol cuenta con cinco restos castreños catalogados. Quizás el más conocido es el de Lobadiz, situado en el lado de Fontá, en Doniños, entre esta playa y la de San Xurxo. Es un castro costero.

Luego están los de Castelo Dos Mouros, en Vilabuíde, entre Valón y Brión. Otro, en el lugar de Papoi en San Pedro de Marmancón, próximo a Covas. En Mandiá, además del castro de Os Castros, está el de Vilela, si bien parece que quedó afectado por la construcción de la carretera al puerto exterior. Os Castros tiene la doble corona bien definida y su estado de conservación no es malo, aunque los árboles, sobre todo eucaliptos, lo invaden en parte de su contorno, afectando a la estructura de sus muros.