iensen que, con los tiempos que corren, su empresa decide un día prescindir de su puesto de trabajo a través de un expediente de regulación de empleo. Duro golpe. Piensen que cuando van a darse de alta en el Inem para empezar a percibir la prestación del paro, les dicen que no recibirán cuantía alguna porque la Inspección de Trabajo considera que ese ERE es fraudulento. Piensen que regresan a su casa despedidos y sin paro, y lo que es peor sin cotizar. ¿Cómo explicarían a su familia y amigos que han acabado en ese limbo? Pues ni es una broma pesada ni una historia de ciencia ficción. Es la realidad que están sufriendo unos diez empleados de Maessa, empresa auxiliar del naval ferrolano.
Así llevan más de un mes y si no se toman medidas pronto, se quedarán por ejemplo sin tarjeta sanitaria. Traballo prevé enviar un informe a los juzgados de Ferrol para que se investigue ese ERE y decidir el futuro de estos empleados. Mientras tanto ni les paga la empresa ni les paga el Estado. Un auténtico dislate.
Como ellos, aunque quizás no en una situación tan rocambolesca, se encuentran cientos de trabajadores de la comarca que viven con la incertidumbre de qué pasará con sus puestos de trabajo. La plantilla de Poligal ve peligrar sus trabajos y se encuentra inmersa en una difícil negociación con la empresa; y la sociedad creada por los trabajadores de Privilege temen que los hijos de los antiguos dueños de la planta se lleven la firma para desmantelarla. Sí, está pasando.