Que vivan los Reyes Magos

Miguel Salas CRÓNICAS FORENSES

FERROL

08 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El día de Reyes, aun siendo uno de los mejores del año, pierde parte de su magia cuando uno se hace mayor. Mi familia mantiene las formas y respeta el ritual que seguíamos cuando mis hermanos y yo éramos pequeños: los regalos se abren en riguroso orden de edad y todos esperamos nuestro turno sin rechistar. Este año Sus Majestades se han portado excepcionalmente bien. Además de ropa bonita y un buen libro -de esos gordos y deseados que se piden solamente en cumples y fiestas mayores- me han dejado en casa de mi tía Maricarmen -una de las personas más cultas que conozco, y culta de leer, de leer mucho y con ganas, de leer viviéndolo- una preciosa pluma estilográfica. Y no una pluma cualquiera, sino su pluma, la de mi tía, la que ha usado ella toda la vida para escribir sus diarios, sus reflexiones sobre los escritores que nos apasionan a los dos -Carson McCullers, Leonard Cohen- y de los que tanto hemos hablado. Será un talismán para mí y la guardaré como se guardan los tesoros de verdad, que son los que nos regalan las personas que nos quieren.

Además, los Reyes nos han traído muy buenas noticias: mi abuela, que tuvo que ir a urgencias en Nochebuena, está, a sus ochenta y cuatro años, como una pera y dentro de nadita saldrá del hospital, y mi hermano y mi cuñada han tenido, prematura pero guapísima, una Carmencita que volverá a darle a nuestros días de Reyes el sentido que deben tener. Todo vuelve a empezar. Vivan los Reyes Magos.