Traballo exige que esté cerca de él, pero culpa a Educación de no haberle renovado la comisión de servicio en Galicia
14 feb 2014 . Actualizado a las 10:12 h.Luis Rodríguez se siente atrapado entre dos consellerías. Su único objetivo es cuidar de su padre, que tiene reconocido un grado 3 de dependencia, sin tener que renunciar a su trabajo. Una lucha que comenzó hace meses, pero que no tiene visos de terminar. Este profesor de secundaria aprobó su oposición en Andalucía, en el año 2010.
Asegura que dada la extrema dependencia de su progenitor -que asciende a un 88 %- logró con muchas dificultades que le concediesen la comisión de servicio humanitaria por cuidados de familiares discapacitados. Rodríguez mantiene que fue gracias a un informe emitido por la Consellería de Traballo e Benestar, en el que solicitaba que se le permitiese regresar a Galicia para hacerse cargo de su padre al ser hijo único y no haber otro familiar que pudiese hacerse cargo.
Tuvo que volver a Andalucía
El ferrolano, en dicha comisión de servicio, trabajó primero en As Pontes y después en Viveiro (Lugo) entre los años 2011 y 2013. «Dependencia exige que el cuidador esté al menos en la misma comunidad autónoma que el dependiente», señala. Pero tras este período, que no llegó a los dos años de duración, -el máximo por comisión de servicio es de tres años- le llamaron en septiembre desde Andalucía para que se reincorporase a su puesto de trabajo.
«Ya había empezado el curso y tuve que volver, porque si no lo hacía perdía mi plaza», indica Rodríguez, que antes pidió por activa y por pasiva que le permitiesen quedarse más tiempo en comisión de servicio.
«Después me concedieron la comisión, pero sin plaza», esgrime el profesor, que añade que «dijeron que no había plazas, pero no me lo creo porque pedí todas las combinaciones posibles». El afectado asegura que «Dependencia me exige que esté en la misma comunidad, pero viene Educación y me manda a 1.000 kilómetros. Es una descoordinación».
Acudió a Presidencia
Por eso no dudó en acudir a Presidencia. La respuesta del máximo organismo de la Xunta le indicó que había puesto su situación en conocimiento de Educación, «algo que ya había hecho yo», aclara. Y es que el docente envió sendos escritos al subdirector general de Recursos Humanos y al director general de dicha consellería, que le concedió la comisión y le citó el 21 de octubre. Una cita a la que no pudo acudir porque ya volviera a Andalucía para ocupar su plaza.