Hace algunos años los cruceros eran un paquete vacacional de lujo al que accedían solo unos pocos. Es más, era pensar en un crucero e imaginarse a turistas extranjeros por encima de los 50 años, con calcetines y sandalias, y con ese color rosáceo en el cutis que solo de mirarlo ya duele.

Hoy en día esto ha cambiado. La oferta se ha ampliado, los precios son más asequibles y el perfil del crucerista ha variado sustancialmente. Aunque sigue siendo una opción pensada para la tercera edad y las familias, cada vez son más los jóvenes que lo eligen para pasar sus vacaciones o disfrutar de una luna de miel.

El mercado de los cruceros también ha experimentado cambios.

Se puede observar en Galicia, donde las paradas de este tipo de embarcaciones son cada vez más frecuentes. Esta misma semana un buque de superlujo atracó por primera vez en la historia en el puerto ceense de Brens. Hubo una exhibición de música y baile tradicional y una exhibición en directo de una encajera muxiana.

Ferrol recibió tres cruceros en apenas un mes, consolidándose como uno de los principales destinos de España y situándose entre los principales puertos del país por cifra de visitantes. Para este año, están programadas 25 escalas de buques de pasaje y 50.000 personas.

La ciudad que al principio no se entusiasmó con el tirón de los cruceros, ahora sí ha sabido sacarle provecho. El comercio y la hostelería son, sin duda, los grandes beneficiados.