Tejidos Santy ya tiene relevo: «Se llamará Tejidos Patri y será una tienda-taller»
FERROL

Santiago Martínez dirá adiós a 34 años al frente del emblemático comercio de la calle de la Iglesia este viernes y el 1 de abril la modista Patricia Aneiros reinaugurará el local
26 feb 2025 . Actualizado a las 13:50 h.Cuando a lo largo y ancho de España muchos pequeños comercios están teniendo que bajar la persiana por falta de relevo generacional, en el centro de Ferrol se está obrando un pequeño milagro. Nuevos emprendedores han decidido dar nueva vida a establecimientos con mucha historia que ya estaban cerrados o a punto de bajar la persiana, como La Bola de Oro, que se transformará en la churrería Las Vegas, o Iluminación Antonio, cuyas riendas acaba de coger una pareja colombiana. Y a este grupo de valientes se acaba de sumar ahora la modista mugardesa Patricia Aneiros, quien el próximo 1 de abril rebautizará Tejidos Santy, el emblemático comercio de la calle Iglesia sobre el que planeaba el cierre por la inminente jubilación de su alma máter, Santiago Martínez. «Se llamará Tejidos Patri y será una tienda-taller en la que, además de venta de telas, también contaré con un espacio para confeccionar prendas a medida: desde vestidos para fiestas, bodas, comuniones o graduaciones hasta trajes regionales gallegos, para tunos o de sevillana para la Feria de Abril», explica ilusionada Patricia.
A su lado, Santy Martínez la escucha con una mezcla de nostalgia y alegría. «El viernes será mi útimo día aquí y no puedo mentir: me voy con pena, porque han sido muchos años al frente de este negocio y no sé hacer otra cosa, pero, por otra parte, me marcho contento y satisfecho, porque el local no va a quedar vacío y lo dejo en buenas manos», comenta Santy, que en el año 1989 montó la emblemática tienda de tejidos junto a su mujer, Carmen Silva, tras haber trabajado en Simeón y los míticos almacenes Taca.
Esas «buenas manos» a las que se refiere Santy son las de Patricia Aneiros, una mugardesa que ya de niña cosía, a los 16 empezó a estudiar patronaje y estilismo de moda en la Academia Iria Flavia, pasados los 20 ya confeccionaba para diferentes talleres de la zona y hace siete años montó su propio espacio en Ares, Entre Hilo & Tela.
Allí, a lo largo de estos años, esta maestra de la aguja y el dedal ha vestido a muchas novias, madrinas, bailarinas de grupos de como Fusión Dance o Cali_danza, niñas de blanco para su primera comunión o vecinas con trajes de época para el Ares Indiano. «Lo malo es que allí no tengo venta de tejidos, así que cuando leí en La Voz de Galicia que Santy se jubilaba y proponía que alguien cogiese el relevo con una tienda-taller, no lo dudé y me puse en contacto con él», explica Patricia, que también da clases de costura en la AVV de Ultramar y las mercerías Acerico de Narón y Little Xoan de Pontedeume.
Su apuesta no está exenta de riesgo, porque a finales de este mes cerrará su taller de Ares, donde ya cuenta con una clientela fiel, para emprender nueva aventura en Ferrol. Pero tanto ella como Santy están convencidos de que el negocio funcionará. «Además de confeccionar, ahora también voy a poder vender tejidos, y la tienda está en pleno centro de Ferrol», comenta Patricia.
«Estoy seguro de que le va a ir muy bien, porque en esta zona no hay ninguna tienda-taller como la que ella quiere montar y además Patricia sabe muchísimo de tejidos y cuenta con una gran experiencia como modista», apostilla Santy, que ya cuenta las horas que le quedan para jubilarse.
«Estos días estoy poniendo en contacto a Patricia con mis proveedores, para que los vaya conociendo, y cuando abra, si no me echa por pesado, vendré a hacerle alguna visita de vez en cuando», comenta entre risas sin ocultar el «vértigo» que le provoca el retiro. «Es que no tengo más aficiones que ir a nadar y el gimnasio... ¿Qué voy a hacer el resto del tiempo?», añade encogiéndose de hombros. Su familia lo espera con los brazos abiertos para arroparlo cuando llegue el momento. Y mientras tanto, él saborea las últimas horas abrumado por las incontables muestras de cariño de la clientela. «Es lo mejor, estoy emocionado».