Un trabajador de una sala de juegos pide una incapacidad absoluta por una «depresión de tal calibre que ni le permite seguir realizando una profesión tan poco exigente»

FERROL

El INSS cree que puede buscar otro empleo, pero sus abogados lo ven imposible: «Es evidente que ha perdido de forma absoluta su capacidad laboral, pues es difícil pensar en alguna otra labor más liviana o sedentaria que la que realizaba»
07 mar 2025 . Actualizado a las 17:48 h.Un empleado de una sala de juegos acaba de ver cómo le deniegan la incapacidad permanente absoluta, es decir, aquella que le reconoce una pensión porque no puede trabajar en nada más. Esta persona padece dolencias mentales y sus abogados aseguran que ni siquiera soportaba asumir una tarea tan sencilla como era su empleo en una sala de juegos.
El Instituto de la Seguridad Social (INSS) le reconoció una incapacidad permanente, pero su letrado apeló asegurando que «padece una depresión de tal calibre que no le permite seguir realizando una profesión tan poco exigente como la de encargado de una sala de juegos, es evidente que ha perdido de forma absoluta su capacidad laboral, pues es difícil pensar en alguna otra profesión más liviana o sedentaria que la que realizaba». De hecho, en diciembre del 2022 los equipos de valoración del INSS le concedieron la incapacidad permanente total por un accidente no laboral, algo que implica que no puede trabajar en su profesión habitual y que le otorga una prestación calculada con el 55 % de una base reguladora de 1.499,85 euros.
Primero agotó las reclamaciones administrativas y después recurrió a los juzgados, donde destacó que sufre una depresión importante con muchos síntomas, «especialmente ansiedad anticipatoria y actitudes fóbicas y evitativas y que el INSS también ha reconocido que esta situación clínica es altamente invalidante, pues de hecho ha declarado al trabajador en situación de incapacidad permanente total».
A este trabajador le quedan al menos cinco años para jubilarse, pero desde hace ya tres tiene problemas importantes para relacionarse. Entre los que destaca en el proceso figuran una depresión profunda y una ansiedad anticipatoria, así como actitudes fóbicas y que le obligan a evitar el contacto con otras personas. La conclusión de los equipos de valoración es que está limitado incluso para tareas sin apenas estrés o carga mental.