De su dura experiencia como hija y un largo camino de investigación y formación, esta terapeuta, madre de tres hijos, hizo del dolor de su infancia la cabeza de la comunidad Malas Hijas, hoy rebautizada Renacientes. «Si tú a un niño le gritas, y luego no le explicas el porqué, él va a pensar que hay algo malo en él. Es muy fácil que un niño se sienta culpable por el sufrimiento de su madre», advierte
ana abelenda