Loreto García, vecina de Cabanas: «En el concurso 'Atrápame se podes' estaba en mi salsa... y el jamón ya nos lo comimos»

a. f. c. CABANAS / LA VOZ

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Loreto, en el plató de «Atrápame se podes» CEDIDA

Gestiona, junto a su marido, Súper Pepucha, la tienda fundada en 1966 que han heredado

04 mar 2025 . Actualizado a las 10:53 h.

Loreto García, ferrolana de 1964, lleva 32 años en Cabanas, desde que se casó con Carlos Fachal. Juntos gestionan Súper Pepucha, la tienda heredada, con casi 60 años de historia. Ella se ocupa de la labor comercial y representa a la carnicería (el corazón de Súper Pepucha) en el grupo de networking BNI Albatros Ferrolterra. En 2022 ya había participado en dos o tres programas del concurso , y hace unos meses la «repescaron». «Vas por el dinero, pero lo bien que lo pasé, la gente que conocí... eso fue lo mejor», destaca.

«Se graban cinco programas al día, yo estuve tres días y me lo pasé pipa... pero ya decía que no podía quedarme más, que tenía que irme a mi casa», recuerda. «Paco Lodeiro [el presentador] tiene sorna gallega, dice cosas muy graciosas con gesto muy serio. Te dan la oportunidad de hablar de temas que te interesan, y yo aproveché para hacer promoción de Súper Pepucha», apunta entre risas. La «marquesa de Cabanas» repetiría sin dudarlo: «No hay dos sin tres».

Ignoraba la repercusión de un programa con tanta audiencia: «Me vio todo el mundo, recibía llamadas y mensajes en la tienda». En un restaurante eumés se topó con una chica de Sargadelos, que le contó que había ido a visitar Pontedeume y las Fragas do Eume porque la había oído en una de sus intervenciones televisivas. Era antes de Navidad y mencionó incluso el belén de la Sociedade Cultural O Tilo, de Ares, «precioso, no tiene nada que envidiar al de la Orden Tercera de Ferrol». Y un día le tocó responder a la pregunta de qué comercializa la empresa lucense Torre de Núñez. No dudó: «Xamón do bon, lo vendo en la tienda». Si recalcó «do bon» fue por su sobrino de dos años: «Cuando le preguntan qué quiere cenar, dice: ‘Xamón do bon', por el serrano, no el cocido».

A la marca le encantó el guiño e hizo lo imposible por localizarla: «Me escribieron porque querían mandarme un jamón, y lo recibí, diez kilos y 22 meses de curación [...], ya nos lo hemos comido [risas]». Loreto se ganó al público, al equipo y a sus compañeros, «gente de todas las edades, muy interesante». Aparte del jamón, se llevó 600 euros. «Lo recomiendo, el ambiente de la grabación, las maquilladoras que te ponen monísima... estaba en mi salsa».