Los trayectos de la droga en Ferrol: un viaje en bus desde As Pontes que acabó en pesadilla

FERROL CIUDAD

Una joven fue detenida con estupefacientes en el bolso al ir a Madrid a renovar su documentación
09 feb 2023 . Actualizado a las 16:51 h.Cada vez es más habitual que en los controles policiales de acceso a la comarca se detengan a personas con cantidades que son altas para el autoconsumo, aunque tampoco grandes alijos. Casi todas, además, carecen de antecedentes penales graves. Llegan a la comarca atraídos por la pureza de las drogas que pueden encontrar en los poblados. «Piensan que van a hacer un viaje relámpago en el que se pueden abastecer para consumo propio y llevarse un poco más para revender y autofinanciarse», cuenta un abogado que ha asistido a varios detenidos. En la planificación de la mayoría de estas aventuras está la ilusión de hacerlo una o dos veces y nunca más, pero lo cierto es que buena parte termina detenido, ingresa en prisión y se convierte en el protagonista de un drama vital y judicial.
«Defiendo a un chico que llegó de Lérida, lo pillaron en los controles y ya se fue para Teixeiro, le van a caer varios años, esperamos, al menos, poder trasladarlo a una cárcel cercana a su casa, pero su vida ya está marcada, a veces les caen penas como si fuesen los traficantes que traen grandes alijos», explica un letrado de oficio.
Desde la Asociación Ferrolana de Drogodependencias (Asfedro) apuntan otro condicionante: estos pequeños e inexpertos traficantes no tienen los medios que los grandes narcos para defenderse. «Carecen de buenos abogados, no conocen los recursos y aunque puedan presentar informes de su drogodependencia, están en inferioridad de condiciones, ya estamos viendo que los acusados con poder económico presentan incluso informes de médicos privados y que los tribunales los aceptan como atenuantes», explica Helena Ínsua, trabajadora social por la mañana en el refugio Pardo de Atín y cada tarde en Asfedro. Ella es una de las que ve cómo se tuercen muchas trayectorias vitales cuando llega un ingreso en prisión y falla la rehabilitación temprana.
A veces sin saberlo
En los controles antidroga también caen personas que hacen de transportistas de droga sin saberlo. «Tuvimos un caso sangrante, de una persona que quería venir a ver a sus hijos a Ferrol y le pidieron que trajese un coche, lo pillaron y lo condenaron», detalla un abogado con experiencia en el tema. El año pasado hubo una sentencia condenatoria casi cada mes para personas que salían o entraban en alguno de los doce poblados con estupefacientes. El principio de un laberinto fatal en el que se sufre la impotencia del protagonista de Expreso de Medianoche.
El caso de una joven de la zona
En mayo del 2018 una chica recién llegada a Madrid desde As Pontes iba con un amigo por la calle Cuesta San Vicente cuando la policía les dio el alto. Ninguno tenía antecedentes penales, pero en el bolso de ella aparecieron una ristra de pequeños paquetes de droga. El atestado policial cuenta que eran 18 en total y estaban «precintados con alambre de color verde en un monedero dentro de un bolso de mujer perteneciente a Leonor, y 135 euros en una billetera de esta, así como 335 euros que portaba el acusado en sus bolsillos, junto con tres teléfonos móviles, que fueron intervenidos por funcionarios policiales como sustancia y producto del tráfico ilícito de sustancias estupefacientes».
La policía cree que Leonor viajó desde Galicia con una carga de estupefacientes para distribuir a pequeña escala en la capital: en al menos nueve había cocaína con pureza de 49’9 %, pero también había porciones puras al 81’6 %, es decir, que se podían transformar en muchas más dosis. De hecho, la compra de estupefacientes en la comarca de Ferrol tiene este aliciente, que rinde: unos pocos gramos se transforman en mucha más cantidad cuando se mezcla con otras sustancias adulterantes, como la fenacetina, que se ha incautado en los traficantes de la comarca y que además de rebajar la cantidad de droga actúa como estimulante. Eso sí, en la mayoría de los casos, como sucede con este fármaco, tienen una toxicidad alta.
Leonor sostuvo ante la policía y ante los tribunales que la juzgaron que no sabía lo que llevaba en el bolso. Es más, había acudido a Madrid para renovar su documentación. Sin embargo, como muchos otros damnificados de las redes de narcotráfico, su vida cambió radicalmente para entrar en la espiral de los acusados por delitos graves durante muchos años.
Hasta hace unos meses no le llegó una sentencia absolutoria. Y tuvo suerte. Finalmente la Audiencia Provincial de Madrid creyó su versión: que había llegado en autobús esa mañana desde As Pontes a Madrid para renovar su documentación. Fue entonces, cuando el otro acusado la recogió en su coche. «Cuando la policía detuvo el automóvil ella llevaba el bolso que no tiene cierre en su lado izquierdo, en la palanca de cambios —precisa el fallo—. Desconocía que hubiera droga en el vehículo y menos dentro de un monedero en su bolso. Ella portaba 135 euros, pero los restantes 350 euros no eran suyos. Ella solamente tiene un teléfono móvil». También pudo demostrar que no se enriqueció: «Ha trabajado en locales de restauración percibiendo unos ingresos mensuales de 1.200 euros. Al acusado lo conoce de Colombia y era la primera vez que lo había visto en España». Su pesadilla duró cuatro largos años.