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En el 2000, la junta directiva de la agrupación de centros manejaba 48.000 euros de presupuesto anual. Fundada en 1995, englobaba a 25.000 personas que participaban en asociaciones de danza tradicional, gaitas, teatro o fútbol de veteranos. Un año después, la nueva directiva, dirigida por Ovidio S.Q., se embarcó en un ambicioso proyecto: recaudar 150.000 euros en ayudas de organismos oficiales. El proyecto estrella se llamaba Utopía o Soñar o Vigo do século XXI y consistía en transformar la ciudad con actividades culturales y fomentar la identificación de los ciudadanos con Vigo. La asociación no quería limitarse a barrios o parroquias, sino que planeaba la construcción de un auditorio propio y emblemático que debería estar lleno todos los días y con artistas locales. Iba a ser un laboratorio de experimentación. Tendría su sede en el parque de A Bouza o la finca de Pousa, con un lago artificial en el río Lagares. El sueño se fue a pique y no tuvieron local propio hasta el 2006.
Tras descubrirse el desfalco, el secretario José Lourido asumió la presidencia. «O peor momento foi o que motivou que eu fose presidente, a penosa situación en que o meu antecesor "o inonomeable" deixou a agrupación, cuestión que a día de hoxe aínda está en mans dos tribunais», reveló en una entrevista.