Cuando el vicio puede al frío

Rubén Nóvoa Pérez
rubén nóvoa OURENSE / LA VOZ

FIRMAS

Clientes y locales buscan alternativas para fumar en pleno invierno

22 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Fumar o resguardarse de las bajas temperaturas. Esa es la cuestión a la que se enfrentan durante el crudo invierno miles de ourensanos enganchados a la nicotina. Atrás quedó el pasado invierno donde la ley que sacó a los fumadores de los bares se vivió como un auténtico drama social para muchos de ellos. Un año después a nadie ya sorprende encontrarse a alguien apurando un pitillo a la puerta de un establecimiento, pese a que el termómetro apenas pase de los cero grados.

Quienes se han movido y mucho durante el último año han sido los hosteleros, que se han puesto manos a la obra buscar soluciones que complazcan a sus clientes. Así, de las primeras sistemas un tanto improvisadas se ha pasado a auténticas infraestructuras que forman ya parte del paisaje urbano. Se trata de las terrazas de invierno, un modelo hasta el año pasado desconocido en Ourense y que se ha exportado de otros países europeos, a donde la prohibición llegó con anterioridad.

Las estufas

De todas las formas, modelos y estilos. El mundo de las estufas en las terrazas para ayudar a los fumadores a combatir el frío es de lo más variopinto. En Ourense van desde el típico calentador que se usaba en los domicilios hasta las más vanguardistas con llamaradas para enviar calor a los clientes.

La búsqueda del refugio mediante estructuras cubiertas es también cada vez más frecuente. A falta de esa posibilidad los hay que optan por instalar lonas que van sujetas a un toldo. Cualquier sistema vale para ahuyentar el frío y atraer a los clientes fumadores. Sin embargo, no todos luchan con las mismas armas y también hay locales que optan por el modelo tradicional, sin artilugios de calor artificial, o quienes directamente recogen las sillas y esperan a que suban las temperaturas.

La proliferación de terrazas tras la entrada en vigor de la ley antitabaco se ha traducido en un incremento de solicitudes de nuevos veladores en el Concello de Ourense, que a lo largo de 2011 ha superado con creces el centenar de peticiones para nuevas terrazas. Tampoco faltan las quejas de quienes lamentan, especialmente en verano, que ocupen la vía pública.

Es el espacio que tiene la terraza en la acera.

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