Malos tiempos para la madera

Dolores Cela Castro
dolores cela LUGO / LA VOZ

FIRMAS

En este año cerró Ecar, en Mondoñedo, Finsa tuvo que recurrir a otro ERE y Tablicia valora la posibilidad de paralizar una línea de producción

25 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Tablicia anunció recientemente al comité de empresa la posibilidad de cerrar durante un año una de sus líneas de producción, la de aglomerados, para dejar en funcionamiento la de malemina. La decisión no fue comunicada oficialmente, pero se bajara para un horizonte de dos meses. Mientras el comité cree que esta medida podría implicar a unos 80 trabajadores, de una plantilla de 137, la empresa, a través de su gerente, cifra el número de operarios afectados por un posible ERE de suspensión durante un año, que tendrían que negociar, entre 40 y 50.

El anuncio de la más que posible paralización de una línea en Tablicia se produce semanas después de que Finsa echara el cierre a su planta de Ecar, en Mondoñedo, rescindiendo los contratos de 52 operarios. Otros seis se trasladaron a Santiago y siete permanecerán en labores de vigilancia y mantenimiento de la planta. Ecar fue la única de las fábricas del grupo maderero que no se vio afectada por el anterior ERE de un grupo que vuelve a estar inmerso en un nuevo expediente de regulación de empleo. El actual, aprobado en enero de este año, incluye a 1.350 trabajadores gallegos, entre ellos la totalidad de los de 270 de Finsa-Rábade. Lo aprobaron por un máximo de 125 días al año, es decir, cinco meses. La razón alegada por el grupo Finsa para recurrir a un nuevo expediente de regulación de empleo es la bajada de las ventas en un 47%, lo que hace insostenible que se pueda mantener la producción.

Un motivo similar es el que ha supuesto que Tablicia deba varias nóminas a sus trabajadores y que haya obligado a alguno de ellos a plantearse la posibilidad de presentar demanda de reclamación salarial e incluso de extinción de contratos. El director de la planta de Nadela, Ernesto Jarabo, que reconoce abiertamente que la situación de Tablicia es crítica y que parte de las gestiones realizadas para solucionar la situación no han dado sus frutos, quiere transmitir un mensaje de moderado optimismo a los trabajadores. Tiene previsto reunirlos a finales de la semana próxima para explicarles a qué se enfrentan en estos momentos y las medidas que han puesto en marcha para tratar de aguantar una crisis que confía empiece a remitir el año próximo.

Una operación que se cayó

Tablicia afrontó recientemente dos ampliaciones de capital, recurrió al Igape para que le concediera avales para poner en marcha un plan de viabilidad y puso a la venta su planta de cogeneración para tratar de mantenerse en el mercado en unos momentos de profunda crisis. Las esperanzas, hasta principios de año, estaban puestas en la venta de la planta de cogeneración. El propio Ernesto Jarabo reconoció que habían encontrado un comprador que estaba dispuesto a pagar 3,8 millones por unas instalaciones que Tablicia no necesita para seguir. La operación se vino abajo como consecuencia de cambios normativos aplicados por el actual gobierno y la posibilidad de la inyección de efectivo que llevaba aparejada también se desmoronó.

Tablicia siempre fue un referente en la provincia, tanto como empresa puntera como por volumen de empleo directo e indirecto. Es comprensible que la situación actual genere una gran preocupación.