«El sector debería trabajar en red, pero no hay implicación»

Cristina Abelleira CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

La doctora en sociología llama la atención sobre las debilidades del turismo en la Costa da Morte

17 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

María José Andrade Suárez (Carballo, 1980) consiguió el doctorado en sociología por la Universidade da Coruña con la tesis La imagen del destino turístico. Imagen percibida del turismo rural en Galicia (2010). Trabaja como profesora interina en la UDC, y ha dirigido el curso de verano A evolución do turismo no marco da sociedade global: retos para a súa planificación e xestión, celebrado la semana pasada en el Fórum Carballo.

-¿Puede hacerse ya un balance de la experiencia?

-En primer lugar, creo que la valoración que merece el curso es sumamente positiva, en el sentido de que hubo mucha participación, los ponentes no defraudaron en ninguno de los sentidos, y además que se trató de aportar un punto de vista interdisciplinar: había académicos, técnicos, emprendedores, gente de la Administración pública... Casi todas las intervenciones de los ponentes se orientaron al desarrollo turístico de esta zona, y se concluyó, entre otras cosas, que todavía no se han puesto en valor los recursos maravillosos de los que disponen tanto Carballo como Bergantiños y la Costa da Morte, donde está todo sin desarrollar y sin poner en valor. El aspecto negativo fue la escasa presencia del sector profesional, pese a que estaban invitados.

-Llama la atención el hecho de que los profesionales no se interesen por estos temas.

-No hubo absolutamente nadie, excepto Manuel Pan, de APTCM, y tampoco técnicos de turismo de los concellos, salvo la de Carballo, que me ayudó mucho, cuando debería haber una cooperación entre sociedad civil, empresarios y Administración pública.

-¿Cómo ha sido la respuesta de la Administración?

-Se agradece enormemente la disposición del Concello de Carballo por el apoyo que nos ha ofrecido desde el primer momento, la colaboración en la organización del curso y haber puesto a nuestra disposición las magníficas instalaciones del Fórum, que han servido de escaparate para el debate sobre el desarrollo turístico de la zona, que ha sido muy productivo. En la valoración del curso, y en una escala de uno al siete, en todos los ítems lo han puntuado entre seis y siete. La gente quiere repetir y se trata también, de hecho, de dejar ahí la posibilidad. El objetivo es consolidar este curso de verano, que ya va por la segunda edición.

-Antes comentaba que los recursos de la Costa da Morte están sin explotar. ¿Como cree que deberían explotarse?

-En el curso, por ejemplo, se hizo mención a la posibilidad de que Carballo incluso puede ser una villa termal, porque hay muchos recursos sin explotar, ya no solo el balneario, sino que hay multitud de puntos de referencia, sobre todo hacia la zona de Baldaio, de fuentes, termas y demás. Esa es una vía. También hay que aprovechar los recursos costeros, el paisaje... Incluso el clima puede ser un punto a favor, porque esto no está masificado y hay gente que está cansada del calor y que puede venir aquí. Es decir, fundamentalmente, paisaje, gastronomía y yo añadiría los recursos hídricos, tanto termalismo como el mar.

-También se habló en el curso de la conveniencia de contar con un ente gestor del turismo.

-Ya no es solo conveniente, sino necesaria, la movilización de ese capital social, que además que luche por sus intereses, que se movilice realmente. Hay muchas asociaciones, pero algunas ni siguiera están presididas o en la junta directiva no hay gente implicada en el sector. Cuando acuden a las reuniones se dedican a pedir para sí, y no a luchar en común. El sector turístico debería trabajar en red, como vimos en algunos ejemplos que se pusieron, pero falta implicación. Y se habló también de la necesidad de emprendedores, sobre todo gente joven y sobradamente preparada, que, aunque es un tópico, que emprendan. El turismo puede ser un motor de desarrollo de la zona, y eso lo vamos a ver. En resumen, disponemos de atractivos recursos pero no disponemos ni de oferta de alojamiento ni de ocio complementario, y eso es una debilidad y una amenaza de cara a la competencia con otras zonas cercanas que sí disponen de esa oferta.