La valla de la discordia

Cristina Abelleira CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

El BNG acusa al alcalde de inacción en el caso de la calle Rosalía y Carracedo replica que los trámites llevan tiempo

23 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando los pisos se vendían como churros y todos los turistas querían tener su apartamento en primera línea de playa, las máquinas entraron a saco en localidades de la Costa da Morte como Fisterra, Malpica o Laxe dispuestas a construir la Marbella del norte. Pero la burbuja explotó, y decenas de esas promociones inmobiliarias que iban a reportar ingresos nunca vistos a las arcas municipales se quedaron a medio hacer, provocando un endeudamiento generalizado de los ayuntamientos, convirtiendo las estructuras abandonadas en parte del paisaje y condenando a la ruina las vallas metálicas y de madera que durante meses aislaron a los viandantes de la intensa actividad que se desarrollaba al otro lado.

Cuatro años después, la situación solo ha cambiado para peor. Buena parte de los concellos de la Costa da Morte han tenido que recurrir a la ayuda del Gobierno y aprobar planes de ajuste que suponen, fundamentalmente, un aumento de la presión fiscal para los ciudadanos. Y buena parte de esos esqueletos urbanos han cambiado de manos para acabar engrosando los activos inmobiliarios que tantos quebraderos de cabeza están dando a los bancos. Para los ayuntamientos resulta cada vez más difícil determinar a quién pertenecen los edificios. Lo sabe bien el personal de la oficina técnica municipal de Carballo, donde fue necesaria una larga tramitación administrativa para conseguir tirar, en el año 2010, una valla en ruinas que solo servía para que se acumulasen la maleza y la basura en una estructura de la calle Labarta Pose.

Al Concello de Laxe le está llevando más tiempo realizar una actuación similar en la calle Rosalía de Castro, en la que una estructura abandonada desde hace cuatro años se ha convertido en un foco de protestas vecinales y de enfrentamientos en el seno de la corporación.

En el último pleno, el portavoz del BNG, Xosé Manuel Pose Lema, volvió a preguntar al alcalde cuándo pondría fin a la situación creada por la valla, que obligó a trasladar en su día la parada de taxis, que dificulta el tránsito por la zona y que ha convertido el interior en un foco de insalubridad y en «unha colonia de ratas», asegura el edil nacionalista.

La respuesta del socialista Antón Carracedo ha dado lugar a una nueva polémica. Según Xosé Manuel Pose, el regidor se comprometió a que el Concello ejecutaría la semana pasada la demolición del cierre y que pasaría la factura a los propietarios de la obra, que en todo este tiempo se han desentendido de la situación. Pero Carracedo niega haber adquirido tal compromiso. «Calquera sabe que iso non se pode facer sen un procedemento legal que é no que estamos traballando agora. O Concello non pode coller unha pala e entrar nunha obra», declaró, y aseguró que precisamente estos días se están haciendo trámites para completar el expediente y poder actuar en ese sentido.

El portavoz nacionalista no se lo cree, y augura que ese será un nuevo incumplimiento de Antón Carracedo que se sumará a todos los que entre hoy y mañana remitirá, con el apoyo de los otros dos grupos de la oposición -PP e IxLaxe- al fiscal para que determine si el gobierno municipal ha incurrido en algún tipo de responsabilidad legal. El alcalde se muestra tranquilo: «Están no seu dereito, e o fiscal dirá quen ten a razón».

Polémica en Laxe esqueletos del bum