El equipo alevín masculino del CB Vilagarcía es una de las esperanzas del club
05 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La marea rosa regresa a Vilagarcía. En su primer paso no dejó indiferente a nadie. Ni a los propios ni a los ajenos. Con una manera moderna de afrontar el trabajo de captación con la base (always different es su lema) calaron en el baloncesto local y lograron hacerse un hueco en la escena de los equipos de cantera. Uno de sus objetivos era captar a niños que no habían practicado baloncesto hasta entonces. Lo consiguieron.
El equipo alevín masculino es uno de esos ejemplos. Cuenta en sus filas con varios baloncestistas que dieron sus primeros botes al balón vestidos de rosa. Toda una ventaja dicen algunos entrenadores, que consideran que es mucho más fácil enseñar que corregir.
Lo cierto es que la evolución de este plantel es más que destacable. Una histórica del baloncesto arousano, Helena Mariño, es quien está en esta temporada al frente del plantel. La ex jugadora del Cortegada tiene muy claro cuáles deben ser los objetivos que se marque el equipo para esta temporada: «Conseguir que sigan jugando al baloncesto la próxima temporada».
La entrenadora descarta marcarse cualquier reto clasificatorio para el ejercicio, pero está claro que los resultados suelen llegar cuando se realiza un buen trabajo. Evidentemente, la clave pasa por conseguir que los chavales sigan aprendiendo a conocer los resortes de un deporte con tantos matices como es el baloncesto. A partir de ahí, lógicamente, la mejoría técnico-táctica llegará con los entrenamientos de cada día.
Es la primera vez que Helena entrena a un equipo masculino. En sus experiencias anteriores en los banquillos, tanto en las categorías inferiores del Cortegada como en las del Liceo, sus plantillas eran o bien exclusivamente femeninas o bien mixtas. Sostiene Mariño que, al menos a estas edades, los chavales se portan mejor que las niñas, pese a que la creencia popular apunte hacia la versión contraria. «En estas edades, los chicos son más obedientes que ellas», explica la técnica. Aunque la propia preparadora da una opinión que podría explicar esa atención que le dispensan sus pupilos. «Quizás me tienen más respeto por ser una entrenadora», apunta Helena.
«En estas edades, los chicos son más obedientes que las chicas», afirma Helena Mariño