Constata que el alquiler de prendas para fiestas se decanta por el traje
16 dic 2012 . Actualizado a las 06:00 h.La tintorería Emperatriz es uno de los escasos establecimientos vigueses en los que se pueden alquiler trajes de Fin de Año para hombre, ya que para mujeres no se contempla esta opción. María Jesús Otero, encargada de esta empresa familiar fundada en 1962, consta que este año el número de reservas ha disminuido estrepitosamente. «Si a estas alturas del mes normalmente teníamos cien reservados, este año tenemos diez», dice a modo de ejemplo.
La tintorera manifiesta «que «cada año es un poco peor» y recuerda que en el 2000, con el cambio de milenio, sí hicieron el agosto. Pero desde entonces la curva no hace más que inclinarse en sentido descendente.
A la hora de encontrar razones para esta caída de la demanda, además del argumento obvio -que es el resultado de la crisis económica generalizada-, la empresaria justifica la tendencia por otro motivos, que radica en cada más son más las fiestas en las que no se exige ir vestido de etiqueta. Otra tendencia que aprecian en este comercio veterano es que los clientes son cada vez más jóvenes, «chavales de 16 a 18 años que empiezan a salir de fiesta y chicos que no tienen traje. Algunos vienen solos, otros, con su madre». Además, el traje es la prenda más solicitada, por encima del clásico esmoquin que inunda de pingüinos la noche de Fin de Año.
La tintorería Emperatriz mantiene los mismos precios desde hace años. El alquiler sigue costando 50 euros y si además quieren llevarse también una camisa, la factura sube 15 euros más. «Normalmente lo que suelen hacer es cogerlo tres días antes y lo devuelven antes de Reyes».
Con la ropa cambiada
Aunque pudiera pareces que tras una noche tan azarosa la ropa regresa a sus dueños echa unos zorros, María Jesús Otero explica que no es para tanto: «Vienen muy sucios cuando llueve, pero no suele haber mucho desperfecto. Se lava y solucionado. Lo que suele ocurrir a menudo es que vuelven con una chaqueta que no era el su traje, sino del que en algún momento que no recuerda, se intercambiaron con el de algún amigo», sonríe. «A veces también regresan sin la pajarita, o sin el fajín del esmoquin».
Lo que se ha ganado con la Ley Antitabaco son muchas menos quemaduras en la ropa, y esas sí que no tienen remedio.
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