Las citas gastronómicas arousanas se reinventan en un escenario económico que no está para fiestas
03 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Si a usted le gustan las fiestas gastronómicas, está en el lugar perfecto. Galicia es el paraíso de las cuchipandas y Arousa es una alumna aventajada. A lo largo del año, en la orilla sur de la ría estallan medio centenar de celebraciones gastronómicas. Las hay de todos los sabores: de diversas clases de marisco, de nuestros mejores vinos, de pincho moruno, de carne ao caldeiro, del chorizo al vino e incluso -para endulzar la sobremesa- del churro. Hay, también, fiestas de todos los tamaños: desde la Festa da Empanada de Millo, con sus 3.000 euros de presupuesto, al poderoso Albariño, que este año rondará los 250.000 euros. Las fiestas arousanas también se pueden clasificar en función de sus objetivos: unas promocionan productos, otras pretenden recaudar fondos para entidades deportivas o culturales y otras solo quieren dar a los vecinos de un determinado lugar un motivo para reunirse.
Aún se podrían buscar más diferencias entre nuestra amplia carta de fiestas gastronómicas. Pero en todas ellas encontraremos este año un denominador común: la crisis. Con las arcas vacías, los Concellos miran con lupa las partidas destinadas a este tipo de eventos. En Pontecesures, por ejemplo, han llegado a la conclusión de que no pueden perder cada año 20.000 euros en la organización de la Festa da Lamprea, y andan buscando una nueva fórmula para mantener el homenaje pero sin tener que hacer tamaña aportación a fondo perdido. Los peces del Ulla parecen no tener suerte. El año pasado, del cartel de fiestas se cayó la de la anguila (Valga). No funcionaba demasiado bien, y el Concello decidió invertir lo que en ella gastaba (unos 3.000 euros) en políticas de promoción de empleo, que falta hacen.
Muy mal se tendrían que poner las cosas para que las grandes citas gastronómicas de Arousa se cayesen del cartel. Pero recortes, haylos. El todopoderoso Albariño ha visto como su presupuesto se recortaba 25.000 euros en solo tres años. En la otra gran fiesta del vino de O Salnés, la del tinto de Barrantes, también se ha metido tijera. Y se seguirán haciendo ajustes, pero sin poner en peligro unos actos que «atraen moito turismo», según la alcaldesa Salomé Peña.
Muchas otras fiestas, paridas por asociaciones para sacar algún dinero extra, pelean por la supervivencia. La mayoría parece que seguirán adelante, aunque sea con menos música y más esfuerzo. «Algo farase», dicen los responsables de servir carne ao caldeiro en Vilanova. «Igual recortamos en orquestas», dicen los encargados de la fesa da Solla. Y es que en esto de las fiestas, ya se sabe: más vale que sobren.
los festejos con más historia
Cambados / Agosto
Es, de todas las que se celebran en la comarca, la más veterana. La fiesta nació hace 61 años para promocionar el vino producido en las viñas de las Rías Baixas. Y, según el Concello de Cambados, lleva todo este tiempo cumpliendo ese objetivo.
O Grove / Octubre
La celebración de O Grove llega en octubre a su edición número 50. Esa larga vida, sumada a su proyección económica y social, la han convertido en un atractivo turístico cuyos efectos balsámicos benefician a toda
la comarca.
Barrantes exalta desde hace 41 años un caldo que tiene muchos adeptos. Durante años, la feria se celebró a la par de una exaltación de conservas. Sin embargo, esa cara B de la fiesta se cayó del programa nada más empezar la crisis.
Catoira / Julio
Empezó a celebrarse en 1978 como complemento de las fiestas de San Antonio. A lo largo de los años el menú se ha ido diversificando, y además de solla se sirve ahora empanada y pulpo. Todo, aderezado con la música de las mejores bandas.
Valga / Julio
La propuesta gestada por los vecinos de Cordeiro hace 21 años se ha ido consolidando. La empanada de maíz cocinada y repartida el año pasado alcanzó los cuarenta metros de longitud, para orgullo de la organización.
Vilagarcía / Agosto
Si hay una almeja conocida y reconocida, esa es la de Carril. Este año se cumplirán veintiuno desde que se puso en marcha en este puerto una fiesta gastronómica que seduce a cientos de personas un domingo del mes de agosto.
A Illa y Vilanova / Agosto
En 1992 empezó a celebrarse en A Illa la Festa do Mexillón y, poco después, comenzó la de Vilanova. La celebración isleña fue el germen de todos los certámenes que se suceden en la localidad durante el mes de agosto.
Meis / Julio
¿Comer callos en pleno verano? ¿Por qué no?, se preguntaron, hace casi 23 años, los responsables del Concello de Meis. Entonces surgió una celebración que se ha convertido en todo un clásico de la programación estival.
La fiesta de la empanada cuesta 3.000 euros. La del Albariño unos 260.000.
Pese los recortes, los organizadores se resisten a dejar morir estos populares eventos