La Voz comparte una guardia nocturna en la base de Pontevedra
24 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Un equipo paritario. Dos mujeres y dos hombres se encargan de cubrir la guardia nocturna del 061 en la base de Pontevedra. «Esta vez tocó así, pero pueden ser tres mujeres y un hombre o tres hombres y una mujer», aclaran después. La Voz compartió el miércoles con ellos cinco horas de trabajo -de 21.30 a 2.30- en las instalaciones de la avenida de Vigo. El enfermero Nicolás González presenta a sus compañeros: la médica Elena Romera y los técnicos Jose Iglesias y Pepa Montero.
La base realiza una media diaria de cinco intervenciones. El personal del 061 hace guardias de 24 horas y los técnicos, que pertenecen a una empresa subcontratada por el Sergas, de 12. Mientras Nico y Jose muestran las dependencias y detallan los recursos de ambulancias medicalizadas y asistenciales de Galicia, Elena pasa historias a ordenador y Pepa combina la pantalla con papeles. La cosa está tranquila, aunque la jornada comenzó con susto: el atropello de un niño en San Andrés de Xeve.
La base se distribuye en habitaciones individuales, un salón con televisión, una oficina, cocina, varios almacenes de material y medicamentos, y baños con duchas. «Está bien, porque en el cambio de turno coincidimos ocho personas», apunta Jose, al que llaman Tabe por la comarca de Tabeirós. Este técnico conduce la ambulancia medicalizada, que está aparcada frente a la puerta y lista para salir en cuanto suene el teléfono.
Nico comenta que el vehículo, propiedad de la empresa Transa, está equipado con todo lo necesario para atender a un paciente crítico. «Todo el espacio está muy aprovechado y el material se revisa todos los días. Es importante que todo vaya bien sujeto». Como ejemplo, hay un desfibrilador, mucho oxígeno, una nevera y un calentador para medicamentos. Todos los movimientos de la ambulancia quedan registrados en un dispositivo, el Locatel, «que no se puede trucar», tercia Tabe.
Pasadas las diez, hay hambre. Las cenas se hacen en la base y las comidas, en Montecelo. «No siempre estamos tan juntitos como hoy», admite Nico. Una crema de verduras, pasta y bocadillos es el menú del equipo. Al poco de sentarse, suena el teléfono de Pepa. A la carrera se deja todo. Es literal. Por el camino se ponen las chaquetas. Hay tres minutos para montarse en la ambulancia y arrancar. Elena detalla que la salida es al centro médico de Adeslas, en Barcelos. Una mujer de 70 años con pérdida de conocimiento. Se llega en cuatro minutos.
Tabe monta la acera. Aclara que todo vale o casi: «Hay que usar las aceras porque no tienes por dónde pasar». En una camilla se sube a la paciente a la ambulancia. Urgencias del hospital Miguel Domínguez es el destino. Elena señala que todo apunta a una gastroenteritis. Concluido el servicio, vuelta a la base. Se retoma la comida en el punto donde se dejó. Es algo bastante normal. Entre las anécdotas que cuentan, está el dejar a medias la compra que suelen hacer en un supermercado cercano. «No pasa nada porque ya nos conocen y saben que volvemos».
Código 1
El móvil de Pepa vuelve a sonar. Es para pasar datos del servicio realizado. Nocilla, fresas y yogures son el postre. Sobre las once y cuarto, nueva llamada. Es un «código 1», o lo que es lo mismo, un infarto. Los tiempos son vitales. Se recoge al paciente, un varón de 48 años, en Montecelo. Es un servicio secundario porque hay que trasladarlo cuanto antes al Meixoeiro, en Vigo, para un cateterismo.
Tabe, que observa por el espejo a sus compañeros y regula la velocidad si se está poniendo algún fármaco, toma la AP-9. «Aquí somos un equipo, si falla uno fallamos todos. No hay protagonismos», y subraya que el 061 fue pionero en España en la desfibrilación semiautomática. A la una menos cuarto, regreso a la base. El equipo se divide entre la tertulia y la lectura. El teléfono da un respiro. A las dos y media la periodista se retira. Para ellos, sigue la guardia.
crónica cinco horas con el 061
«Llevo ocho años en el 061. La forma de trabajar aquí es distinta que en un hospital»
Elena Romera
«La ambulancia tiene todo lo necesario para atender a un paciente crítico»
Nicolás González
«La de los badenes es una guerra perdida. Se duplicó el tiempo para coger la autopista»
Jose Iglesias