Domingo, 7 de abril
Capeando el temporal
Vilagarcía es una de las escasas ciudades del planeta que tiene un campeón olímpico. Esto es así. Muchos lo intentan pero muy pocos lo consiguen. Antón Paz lo logró. Un tipo tenaz que parece que consigue lo que se propone. Hace años ya se propuso ser el mejor en la Clase Tornado de vela, y así fue en Pekín con su compañero Fernando Echavarri. De la alegría pasó a la decepción porque la modalidad se caía del programa olímpico y Antón tenía que reciclarse. Decidió pasarse a la clase 49er y buscó a su compañero en casa. Con su hermano Carlos tienen entre ceja y ceja ser la embarcación española en Río 2016. Van con pasos lentos pero seguros. Tras el lógico periodo de adaptación ya han conseguido hacerse un hueco en la élite. Su actuación en el trofeo Princesa Sofía lo corrobora. Pero han tropezado con la crisis. Los patrocinadores privados escasean y los públicos ya sabemos como andan. Así las cosas, han tenido que recortar su calendario de pruebas y peligra su participación en el Europeo de la especialidad. Vilagarcía es una de las pocas ciudades del planeta que tienen un campeón olímpico. La relación de las que tienen dos es notablemente más selecta.
Lunes, 8 de abril
Las lluvias de marzo
Igual no lo notaron, pero en marzo llovió. Llovió como para llenar 44 veces los embalses de Pontevedra. Y abril ha comenzado igual aunque parece que las cosas empiezan a mejorar. La gente tiene ganas de sol y en cuanto asoma un rayo toma al asalto las playas, como se puede ver en las fotos de Martina Miser. Parece que la cosa va a mejorar, pero no conviene fiarse porque el refranero es sabio y el mes, parece que traicionero.
Martes, 9 de abril
El abandono
Hace años, el vilagarcianismo recalcitrante tenía un par de costumbres innegociables tan pronto como la primavera comenzaba a asomar. Una era el paseo vespetino desde la zona de A Baldosa hasta la punta del muelle de Pasajeros. Paseo de ida y vuelta con los correspondientes saludos y zona de cotilleo exagerado. No existía todavía la llamada ruta del colesterol y ese era el Paseo por excelencia y en mayúsculas. El otro punto de encuentro era el vermut en la terraza del balneario. Una cafetería que ofrecía de tapa una bandeja con hasta siete productos diferentes, evidentemente en pequeña cantidad, y que era el otro gran momento del domingo y la perfecta oportunidad del fin de semana para ponerse al día de todo lo importante que había sucedido durante los siete días anteriores. El paseo hasta el muelle de Pasajeros está en horas bajas pero aún tiene sus habituales. Sin embargo, lo del vermut en el balneario es imposible desde hace muchos años. Quince meses después de que remataran las obras en el edificio, la barandilla está destrozada y la imagen, en general, es patética. En realidad, patético ha sido todo lo que ha rodeado a la gestión de ese inmueble desde que las bandejas de siete tapas dejaron de aparecer en sus mesas. Ahora se reunirán y montarán una comisión o algo por estilo pero la vida seguirá igual.
Miércoles, 10 de abril
Había una vez
Un aliviadero vertiendo directamente al regato de A Lomba, una toma eléctrica chusca y agujeros en el asfalto. El panorama del último circo que pasó por Fexdega era tremendo. Su responsable alega que las condiciones del servicio las marcó el Concello y Ravella exhibió su capacidad para desaparecer de escena sin el menor rubor.
Jueves, 11 de abril
Yo creí que lo pitufarías tú
El asunto de Luz Salgada es el ejemplo de lo que nos rodea. Nadie quiere asumir la culpa, ni los que estaban antes ni los que están ahora, pero lo cierto es que se avecina es tremendo porque el agujero supone la mitad de las tasas de Vilagarcía. El asunto es así: Turismo reclama el importe del crédito y de sus intereses, nueve millones de euros; Ravella tiene 5,5 millones (4,5 ¡QUE NO SE HAN GASTADO! Y 1 amortizado) por lo que tendrá que buscar 3,5 millones para hacer frente a la exigencia de Turismo. ¿Qué van a hacer? Probablemente lo mismo que un par de párrafos más arrriba: se reunirán y montarán una comisión.
Viernes, 12 de abril
Al cole con casco
Ha tenido que caerse un trozo de tres kilogramos de hormigón al lado de los niños que estaban haciendo cola para entrar en el colegio de A Lomba para que Educación se comprometa a resolver las deficiencias de inmediato. Afortunadamente, la nota de prensa se quedó ahí y no tuvo que poner lo de que lamenta profundamente lo sucedido y que iniciará las investigaciones pertinentes porque el cascote no le dio a nadie en la cabeza. Las imágenes del vídeo de Martina Miser son suficientemente explícitas acerca de las condiciones en las que está un colegio que aún no tiene cinco años. Los padres están indignados y buscarán una evaluación independiente de los daños.
Sábado, 13 de abril
Fole revisita el pontazgo
Alguien dijo el otro día en Madrid que el gobierno no iba a subir los impuestos y lo lógico era pensar: no les hace falta, inventarán otros nuevos. Salvo en Vilagarcía, donde podemos recuperar tasas hasta de la Edad Media. Sucede con la tarjeta de residentes de pago, que recuerda al famoso pontazgo que en España imperó hasta finales del siglo XIX y que Tomás Fole y sus compañeros de gobierno quieren revisitar. Es decir, que si vive en la calle Castelao, por ejemplo, y tiene que pagar un garaje porque es peatonal y no puede aparcar en ella, deberá además abonar otros diez euros por una tarjeta para poder llevar el coche a su estacionamiento. Más aún, si su mujer tiene un coche y su hijo, que aún no se pudo emancipar, otro se lo tendrán que echar a suertes porque el carné está limitado a dos vehículos por domicilio. Y para que nadie se cele aludiendo a la condición de niños mimados del Concello de los habitantes del centro, en Vilaxoán también se pagará. El follón que se avecina es importante y ya veremos si no hay paso atrás desde Ravella. Mientras tanto, la gente se sigue partiendo la crisma con las baldosas levantadas.