«El juicio del "Prestige" es uno más»

Cristina Abelleira CARBALLO / LA VOZ

FIRMAS

El presidente del tribunal intervendrá en la jornada del Colegio de Abogados

15 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El magistrado de la Audiencia Provincial de A Coruña que preside el juicio del Prestige, Juan Luis Pía Iglesias, estará mañana en Carballo, aunque para hablar, en la jornada formativa que ha organizado el Colegio de Abogados, sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas.

-¿Qué cambios ha habido en cuánto a la responsabilidad penal de las personas jurídicas?

-En el año 2010 se produjo un cambio de 180 grados en el sistema tradicional de nuestro derecho penal, y las personas jurídicas, que jamás podían ser responsables penalmente, ahora lo son. Lo que se pretende con esto es dejar de lado un viejo principio, que es el de la culpabilidad. Como no podemos descubrir a muchos delincuentes, porque es complicado, nos olvidamos de ellos y perseguimos directamente a la persona jurídica. Eso tiene dos grandes complicaciones: la primera, que muchas veces los grandes delincuentes pueden eludir su responsabilidad, y, la otra, que el Estado también elude su responsabilidad al renunciar a ese tipo de persecución.

-¿Cuál ha sido la aplicación práctica de todo ello?

-El problema es que ante este tema hay una gran perplejidad. Tanto es así que llevamos tres años y no hay ni una sola persona jurídica acusada, que yo sepa. Más que una adaptación técnica es un intento de hacer propaganda, y lo hace desde una perspectiva de figura técnica o de modernidad, cuando en realidad se persigue lo contrario.

-¿Como en tantos otros temas?

-El modelo de justicia penal que se pretende por parte del ministro Gallardón y demás es muy difícil de saber, porque si uno se deja ir un poco todo parece una barbaridad y un despropósito, y lógicamente quienes hacen esto no lo hacen como un despropósito, lo hacen con una finalidad muy definida. ¿Cuál es? Yo creo que, básicamente, hay dos puntos esenciales: uno, la justicia penal es muy cara, y llevada hasta sus últimos extremos, carísima, y otro, que la justicia penal es omnímoda, da igual que seas perico de los palotes o una infanta de España. De alguna manera el poder constituido quiere controlar eso. Y por eso es todo como una gran elusión: se trata de eludir la realidad que nos está planteando el siglo XXI. Ahora mismo todo el mundo es vulnerable a través de Internet, y con los sistemas tecnológicos, si los tuviésemos, no se nos escaparía ni un ratero, pero eso tampoco les conviene, me parece a mí, y entonces están tratando de utilizar estos artilugios, y el de las personas jurídicas es uno de los más llamativos.

-Pero existe la impresión generalizada de que no todos somos iguales ante la ley.

-Yo creo que es una impresión equivocada. ¿Por qué? Porque todos somos iguales ante la ley, pero no es lo mismo juzgarme a mí que juzgar a una princesa de España. Yo no sé lo que hay en el fondo del asunto, sigo la cuestión por los periódicos, como todo el mundo, pero en principio me parece muy sorprendente una imputación de este tipo y me parece igual de sorprendente la famosa desimputación. Yo creo que son términos en los que todos deberíamos ser muy prudentes.

-Un caso en el que sí está metido de lleno es el del «Prestige». ¿Es el más complicado que ha tenido que afrontar?

-No. Tiene una cierta complejidad y es penoso la lectura y estas sesiones larguísimas de juicio, pero en cuanto a los análisis jurídicos la impresión que nos da es que va a ser un juicio más.

-¿Aún hay juicio para rato?

-La idea es que antes del 15 de julio acabamos.