Una, por naturaleza y edad, desconfía de un país donde el juez que instruye un caso más que evidente de corrupción es condenado por una muy discutible alteración del procedimiento; mientras los presuntos chorizos siguen sin ser juzgados y con la frente alta. O que uno de los responsables de la mayor estafa y fraude bancario de la historia de España, con manipulación de resultado incluida, imputado por ello -seguro que por años y al final saldrá de rositas- como premio sea fichado por Telefónica como asesor y después ¡por el Banco de Santander! Estando demostrado ser un pésimo administrador ¿qué favores le deberán? O que una juez eternice el caso de los ERE (y los colaterales), que tiene toda la pinta de ser la punta del iceberg del gran saco andaluz de la corrupción.
Digo esto porque nos ayuda a entender otras situaciones que, poco a poco y sin anestesia, nos han colado a esta sociedad. Por ejemplo el entramado recaudatorio que a través de las multas de toda índole han montado todas las Administraciones, dirigidas por nuestros ejemplares políticos protagonistas o consentidores de lo anteriormente citado.
Ya no te asombras, es lógico ¿Cómo si no podríamos pagar a tantos chupones, corruptos y cazurros son soldada de ministro? ¿Cómo pagar tantas malas gestiones y despilfarros? No, no es que no llegue el dinero. Es que este país es la madre de todos los despiporres, una de las barras libres europeas. Y todos callaban como putas porque tenían los dedos llenos de salsa.
Las multas se han convertido en una perfecta máquina de extorsión porque la autoridad competente en cada caso tiene principio de veracidad y ha diseñado todo el proceso guardándose todos los ases en la manga. Este hecho en tiempo de opulencia, cuando se ingresaba por otros conceptos, no era dañino y pasó inadvertido. Pero ahora que son utilizadas por todos como una de las pocas fuentes de financiación del gasto corriente es un instrumento abusivo y, en muchos casos, de dudosa legalidad. Primero subieron las multas al doble, después te dan la bonificación del 50 por cien pero solo si no se alega (con lo cual vienes pagando lo mismo) y por si no fuese bastante subieron las tasas de la Justicia para disuadir la utilización de esa vía.
Con todos estos polvos estaba claro que llegarían los lodos. Ejemplo: domingo de las fiestas de Boiro, fiesta y buen tiempo, mediodía. Coches aparcados desde Cimadevila a Escarabote, en ambas márgenes de la carretera. No hay un solo un hueco. Muchos conductores se encontraron con la «receta policial» por tocar línea amarilla, o nimiedades por el estilo. Y hablo de casos que no suponían impedimento o riesgo para la circulación. Ya sé que se aplicó la ley, pero cuando hay una excepcionalidad hay que tener medio dedo de frente para interpretarla. O que colocaran un cartel en la entrada del municipio, al igual que en los aparcamientos, que rezase: «completo».
Supongo que bares, restaurantes y otros negocios -que ayudan en gran medida a pagar las nóminas municipales- no estarían muy contentos. Los ciudadanos, en su inmensa mayoría, tampoco.