Dos años después de acompañar al club en su renuncia a la élite, el técnico gallego Moncho López dirige el regreso del Oporto con un ambicioso proyecto de cantera
13 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Un paso atrás para tomar impulso. Así podría entenderse la decisión del Oporto de renunciar en el verano del 2012 a seguir disputando la Liga Portuguesa de Baloncesto (LPB). Muy diferente a la de su técnico, el gallego Moncho López (Ferrol, 1969), quien, pese a su pasado en la ACB o al frente de la seleccion española, decidió quedarse para liderar un proyecto con los más jóvenes. Ahora, los dragoes han vuelto. Y al frente, como desde el 2009, Moncho López.
En solo dos años, Moncho López y los jóvenes del Dragon Force (la fuerza del dragón, nombre del plan de detección y formación de deportistas que impulsa el Oporto), consiguieron la plaza de ascenso. Un éxito acompañado de la semifinal de la Copa y de la construcción de un proyecto aupado en un par de campañas, con solo 4 séniors, la base del equipo sub-20 y un español de 18 años, Ferrán Ventura.
Ahora, el Oporto medita volver a la LPB, una competición que abandonó por discrepancias con los organizadores. No han perdido el tiempo; las dos últimas temporadas han servido para que Moncho López se reencontrará con el baloncesto de formacion y haya impulsado la escuela de baloncesto. «Formar compitiendo, ese es nuestro objetivo», señala el técnico gallego, tan orgulloso del último ascenso como de su pasado en la ACB ?Gijón, Breogán o Caja San Fernando?, las selecciones española ?plata en el Europeo del 2003? y portuguesa o de los seis títulos con el Oporto. «Tuve cierto éxito siendo muy joven, pero mi ambición va por otros sitios, por identificarme con un proyecto y un club, y aquí lo estoy», reconoce Moncho López, ligado al baloncesto portugués desde que se hizo cargo de su selección, en el 2008, a la vez que insiste en que «el Oporto apostó por el baloncesto sin estar en la élite».
Confiesa que asiste a «uno de los momentos más importantes» de su vida, de ahí que no se piense en irse, «al menos mientras me quieran». ¿Y un proyecto más ambicioso?: «Esto no es pequeño. Tiene una masa social inmensa, un pabellón propio, una gran estructura... Claro que ambiciono una gran competición. ¡Ojalá pudiera jugar la Euroliga con el Oporto!».
Por ahora se ve recompensado con una escuela que ha despertado el interés tabién fuera de Portugal. «Comienzan a vernos como un modelo a seguir. Yo aproveché que conocía al jugador portugués y modelos como el de la federación española.. Quizá nos parezcamos al Barça B, el Joventut B o el Madrid B, aunque con la diferencia de que nosotros somos el equipo A. Queremos compatibilizar la formación con el alto nivel competitivo que exige un club como el Oporto». El objetivo: «Convertirnos en un modelo a seguir». Por el momento, el Oporto irradia baloncesto: clínics, charlas, entrenador de alto nivel... Y un impulsor: Moncho López.