El Concello se contenta con pasar del 28 al 29 % de trayectos a pie o en bici
13 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Pues el Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Concello de Vigo ha nacido y nadie sabe como ha sido. El documento, como su nombre indica, presenta propuestas para reducir el impacto ambiental del tráfico, facilitar la movilidad sostenible y realizar actuaciones concretas encaminadas a facilitar los desplazamientos caminando, en bicicleta y en autobús, por este orden, en detrimento del automóvil.
Suena bonito, pero por empezar por una cuestión poco relevante pero incómoda, la redacción del documento es manifiestamente mejorable, con multitud de retruécanos y repeticiones de los mismos conceptos. Apunten, como sugerencia, que tener a mano un diccionario de sinónimos es una herramienta útil.
Lo primero que llama la atención es la ausencia de documentos de referencia para elaborar el plan, como, sin ir más lejos, los elaborados por el Valedor do Cidadán, que ya habían avanzado mucho sin que se les hiciera caso.
En esas carencias de diagnóstico resultan destacables los cálculos de futuras emisiones de gases de invernadero derivadas del tráfico, que se toman como referencia en el plan para el 2022 y que son delirantemente optimistas. Ya nos gustaría que fueran las 118.722 toneladas anuales de CO2 que se esperan incluso sin la aplicación del plan. Firmaríamos ahora mismo.
Pero si en lo que llevamos de siglo nunca hemos bajado de las 500.000 toneladas y actualmente superamos ampliamente las 600.000, esa previsión, estimada sin aplicar el plan, ya nos gustaría vivir para verla. Los desplazamientos caminando y en bicicleta son actualmente, según el plan, un 28,1 % del total, que pasarían en el futuro, con el plan de movilidad hipotéticamente en aplicación, a un 28,9 %. Apenas una diferencia de ocho décimas. No existe mejor resumen: un plan que se marca como objetivo fundamental el incremento de desplazamientos caminando y en bicicleta y considera un éxito que en su plena aplicación dichos desplazamientos no aumenten ni siquiera un 1 %. Pues para ese viaje no hacen falta estas alforjas.
Sobre carriles bici, el plan nos aporta una sorpresa. Tanto reclamar todos estos años carriles bici, tanto denunciar el incumplimiento de promesas electorales y de los reiterados acuerdos municipales y resulta que desde la alcaldía, los muy pillines, los estaban haciendo en secreto y a destajo. Vigo está lleno de carriles bici por todos lados. El error (entonemos el mea culpa colectivo) es de percepción por nuestra parte.
Lo que el Concello considera carril bici es eso que ustedes y yo, en nuestra ignorancia, llamábamos aceras. Una vez aclarado el concepto, solo queda asumir que para el plan de movilidad sostenible una acera anchota es un carril bici, y una carretera donde los coches tengan cuidado con los ciclistas, pues también. Con un par.
Solo les falta decir que van a duplicar el número de carriles de circulación pintando una raya en medio de los existentes, así de fácil, y donde había dos tendremos cuatro. El resto de propuestas sobre intermodalidad, aparcamientos disuasorios, rotondas a tutiplén y un largo etcétera solo podríamos definirlas como brindis al sol por la sencilla razón de que carecen de presupuesto municipal para abordarlas y dependen para su realización de, agárrense, la colaboración entre Concello, Xunta y Ministerio de Fomento. O el talante municipal cambia radicalmente (y el de la Xunta también, ciertamente) o poco futuro le vemos a esa búsqueda de cooperación.
La estrategia de prometer actuaciones que, cuando posteriormente se reclaman, se dice de pronto que son responsabilidad de otros, ya la conocemos. Por lo demás el plan se centra en detallar la ya acometida remodelación de las líneas de Vitrasa y promete completar y añadir nuevos carriles bus.
Todo esto tiene un coste y ahí nos encontramos en una nebulosa. De las 53 actuaciones previstas solo se especifica posible financiación económica concreta para 21. El resto en el limbo.