Sin tiempo para detenerse en análisis que desvíen el foco del siguiente y cercanísimo encuentro, el Río Breogán afronta en el Pazo la visita de un grande, el Baskonia. Y lo hace tras un partido en Badalona en el que el equipo compitió durante muchos minutos a muy buen nivel, llegando a dominar el juego, y en el que, en situaciones igualadas, hubo momentos determinantes que podrían haber cambiado el tramo final y el resultado; algún tiro liberado, alguna pérdida de las que hacen mucho daño porque terminan en canasta falta... Y todo ello en los instantes en los que cobrar ventaja podría haber sido decisivo.
Pero eso ya pasó, es historia. Ahora toca el Baskonia, un equipo con muchísimo talento en todos los aspectos del juego y construido para pelear en todo: Liga, Euroliga y Copa. Con un juego de ataque basado en el uno contra uno con bote para generar ventajas y en el juego encadenado del bloqueo directo, una situación que utilizan con profusión. Con capacidad de jugar en el poste y de generar aclarados para su gente más móvil y con un muy buen tiro exterior. En defensa, y pese a su enorme nivel físico y capacidad de intimidación, sufren más de lo que deberían, siendo muy irregulares en demasiadas ocasiones, lo que les lleva a encajar parciales dolorosos que les cuestan victorias. La amplitud de su róster les permite minimizar las bajas que puedan tener, siendo, además, un grupo con diferentes focos de anotación. Sin saber con seguridad qué jugadores van a estar en Lugo y sin pensar si les va a condicionar o no el partido de Euroliga que tienen el 2 de enero en el Buesa Arena ante el Fenerbahçe, algo improbable en su situación y en la importancia de este partido y de estar en la Copa, vienen de ganar al Burgos con una enorme exhibición de Luwawu-Cabarrot, bien escoltado por Forrest, Radzevicius y un gran Omoruyi. Añadan a jugadores del nivel de Howard, Kobi Simmons, Kurucs o Diop.
Y no queda otra que repetirse porque siempre es y será la gran verdad de este juego: dominar los básicos, rebotear bien, evitar pérdidas no forzadas, anotar desde la defensa... Y partir de ahí que llegue el tan deseado acierto.