Robert Frost: la canción de fuego y hielo original

«Poesía Completa»

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Dos amantes son tan distintos como los poetas que leen: Emily Dickinson y Robert Frost. La canción de Simon & Garkunkel -The Dangling Conversation- da fe no solo de la posición de ambos escritores en el canon de las letras norteamericanas, sino también de su presencia popular. Frost ya gozó de ella en vida, como atestiguan sus cuatro premios Pulitzer -el único poeta en conseguirlos- y el interés de un amplio público que se miraba y se veía en sus versos: versos que hablaban de manzanas y arándanos, de nieve y viento, de amas de llaves y de vagabundos, de arroyos y de montañas, de todo lo que constituye el gran paisaje norteamericano.

Pese a su importancia, la obra de Frost había llegado con cuentagotas al lector español. Una carencia que repara el monumental volumen de casi 900 páginas que acaba de publicar Linteo: de apenas contar con unas referencias en el ISBN se pasa a disponer de la poesía completa, toda una apuesta del sello ourensano en su sólida colección poética, donde ya se hallan las obras definitivas de nombres como los de Anne Sexton o Edward Thomas. Precisamente este último frecuentó la amistad de Frost durante los años en que el norteamericano se mudó a Inglaterra en pos de su sueño de vivir de la literatura, anhelo que a la postre conseguiría.

EL CAMINO DE LA VIDA

Thomas, muerto en la Primera Guerra Mundial, también fue una de las inspiraciones del que posiblemente sea el poema más célebre de Frost, El camino no elegido (The road not taken), y que equipara la vida a una sucesión de cruces o bifurcaciones donde debemos optar por una senda u otra, ya que no es posible transitar por ambas a la vez. De nuestra elección, nos dice Frost, del camino por el que nos decidamos, dependerá el recorrido de nuestra existencia.

El bosque es una de las presencias constantes en la obra del escritor, con poemas de títulos tan diáfanos como Abedules, Una cabaña en el claro o Arroyo hacia el oeste. Frost tradujo a palabras ese sentimiento de pertenencia que experimentan tantos los que ven en el paisaje el reflejo de sus vidas: «La tierra fue nuestra antes de ser de la tierra. / Fue nuestra tierra más de cien años antes de que nos convirtiéramos en su pueblo». Ese léxico que parece brotar del propio subsuelo con la naturalidad de una fuente fue también otra de las bazas que jugó Frost, además de la deliberada musicalidad de sus combinaciones, renunciando al verso libre: «Es como jugar al tenis sin red».

Andrés Catalán (Salamanca, 1983) firma la traducción -que se presenta con los poemas originales en inglés- y una esclarecedora introducción que contextualiza la vida y obra de un Frost cuya capacidad de influencia sigue intacta, como demuestra que George R. R. Martin se haya inspirado en su poema Fuego y hielo para su exitosa saga Juego de tronos: «Hay quien dice que el mundo acabará en fuego, / hay quien dice que en hielo». Palabra de Frost (escarcha).

AUTOR

ROBERT FROST

EDITORIAL

LINTEO.

TRADUCCIÓN Y EDICIÓN DE ANDRÉS CATALÁN.

868 PÁGINAS. 31,90 EUROS.

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Robert Frost: la canción de fuego y hielo original