
El artista explora nuevos territorios y sonidos
30 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.E l pop-rock, ese término que de tan manido había acabado por perder su sentido, se reivindica en toda su concepción y con toda intensidad en Flores y fobias, el primer trabajo discográfico de ALE.
Tenía claro Alexandro González que, tras su fructífera etapa en Los Árboles, debía explorar nuevos territorios y encontrar nuevos caminos. Nuevos sonidos, nuevas inquietudes e incluso nuevas raíces. Y miró hacia lo que más cerca tenía: hacia el océano. Y hacia lo que más dentro llevaba: su pasado. Y de la fértil fusión de uno y otro han nacido estas canciones, verdaderamente inspiradas e inspiradoras, que toman como referencia la rotunda y arrebatadora sonoridad del rock argentino -«me gusta que en ellas se reconozca a Andrés Calamaro o Fito Páez», dice-, junto a la refrescante liviandad del mejor pop español y las aterciopeladas y elegantes cadencias lo-fi del soul y el R&B.
El disco, truncado por el confinamiento, fue grabado en dos etapas. Y, de algún modo, esas dos visiones, esos dos momentos han quedado reflejados en las canciones. Las hay de corte intimista, con medios tiempos suaves y con un cierto desasosiego. Podrían ser las fobias. Y las hay luminosas, expansivas, con unos medios tiempos más dinámicos y un cierto halo de optimismo. Podrían ser las flores.
Sus letras transitan entre laberintos emocionales que tienen mucho de autobiográfico. «He aprovechado para echar fuera muchas de esas cosas que llevaba dentro y que me molestaban. Pero he intentado hacerlo desde un punto de vista irónico y hasta casi divertido», apunta el músico.
Desde un punto de vista formal, ALE ha recuperado su propia esencia, componiendo con el piano y enfatizando las melodías. Ha conseguido que las canciones sean atrevidas y dulces, a la vez. Reconocibles y, al tiempo, innegablemente propias. «Tengo realmente la sensación de haber encontrado el camino, de haber dado con el sonido que yo buscaba para este proyecto».