Un disco homónimo y el exitazo de «La vida cañón» catapultaron hace un par de años a esta banda madrileña que el viernes, junto a Carlos Ares, encabeza el cartel del FIV de Vilalba
24 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Foi chegar en encher. En el 2024 y con un solo disco pasaron de ser unos desconocidos a los carteles de los mejores festivales. Este año preparan su segundo álbum, del que ya conocemos una canción, pero siguen girando. Aún no les llega, dicen, para pegarse la vida cañón. «Si tuviéramos más dinero, este verano no haríamos conciertos, de cara a generar expectación para lo que viene. Pero tenemos que comer, así que tenemos que girar», comenta Álvaro Rivas, cantante de Alcalá Nort, que el viernes actúan hoyen el FIV de Vilalba junto a Carlos Ares, Celia Becks y Futuro Alcalde. El sábado será el turno de La M.O.D.A., Ángel Stanich, Puño Dragón y Repion.
—Tengo entendido que tiene orígenes gallegos.
—Sí, mi madre es de Pontecesures, aunque siempre vivió en Madrid, y yo tampoco he ido mucho por ahí. Y mi tío abuelo era un escritor y periodista que se llamaba Borobó».
—¿De ahí le viene su pasión por la literatura?
—Bueno, mi padre es periodista y mi madre también lo era. Pero sí, el intelectual más importante de mi familia es Borobó. De hecho tengo bastantes obras suyas y tiene su gracia, Me mola, me cae bien.
—Vayamos con la música. «El hombre planeta», el primer adelanto que han publicado de lo que será su nuevo álbum, conecta mucho con el disco anterior. ¿Es una referencia respecto a lo que nos vamos a encontrar?
—El hombre planeta está muy relacionado con varias canciones del primer disco, pero hay otras con las que no tiene mucho que ver. Y al segundo adelanto, que va a salir en mayo, le ocurrirá lo contrario, que se acercará a esas canciones a las que esta no se acercaba.
—¿El nuevo disco será continuista o habrá algún giro radical en su sonido?
—¡Qué va! Van a ser más canciones del mismo rollo. Estamos contentos con lo que hemos hecho así que, sencillamente, queríamos hacer más. ¿Para qué vamos a plantear un cambio? En realidad, hacemos un disco nuevo para mandar a tomar viento las canciones del repertorio que ya se nos hacen un poco bola y sustituirlas por temazos.
—Con todo lo que le ha pasado en estos dos últimos años, ¿qué ha cambiado en el grupo y qué ha cambiado en usted?
—Yo soy más consciente de que esto ya no es un grupito de colegas que hacen música sino que ahora somos una empresa con cinco socios, en la que está el Barbosa, que es mi colega de siempre, pero además hay otras tres personas que me he encontrado por el camino y que tienen tanto poder de decisión como yo. Y a nivel estrictamente personal, yo ahora tengo una vida mucho más agradecida. No voy a la oficina y todos mis problemas profesionales son para llevar a cabo una cosa que es bastante estimulante que es hacer canciones.
—Hace un año me decía que todavía seguía yendo a los mismos sitios y con los mismos amigos. A día de hoy, ¿también?
—Sí, incluso más radicalmente. Igual esto habla hasta mal de mí pero no sabría decir un nuevo amigo que haya hecho en estos dos últimos años. Realmente son todos los de antes.
—¿Qué cosas están descubriendo en la industria musical que le gusten y cuáles dice: «Buah, esto no me lo esperaba»?
—Me mola poder seguir la senda que han abierto bandas como Arde Bogotá o Carolina Durante, que a base de pelear han abierto espacios para el rock, disputándoselos a artistas de eso que llaman música urbana, básicamente reguetón y hip-hop de nueva ola. ¿Y que no me mole?... Tío, es que me siento bastante agradecido con la atención que hemos recibido. Es cierto que uno puede mirar a otros momentos en los que los masters de las canciones eran más lucrativos para el artista, pero bueno, en mi época toca vivir de los conciertos. Pues guay. Creo que lo peor de mi carrera lo pongo yo mismo cuando me dejo llevar por la ansiedad o la rabia a la hora de tratar cualquier discusión interna de banda y enrarezco el ambiente.
—En la radio de Spotify de Alcalá Norte, el algoritmo les une a Sexy Zebras, Sanguijuelas del Guadiana, Niña Polaca, Triángulo de Amor Bizarro, Repion y Los Punsetes. ¿Qué le parece?
—Si el algoritmo así lo entiende, me parece fenomenal. Es que yo no escucho a ninguna de esas bandas.
—¿Qué escucha, entonces?
—Yo no escucho música. No tengo mucho interés por ella. De adolescente escuchaba el rock que ponía mi padre y cuando tenía 18 o 20 años mis colegas tenían mucho interés por la electrónica y yo también seguí ese camino. Pero eso se me pasó también.
—¿Se morirá de risa, entonces, cuando lee las crónicas sobre el grupo, en las que se citan un sinfín de referencias?
—No, porque yo no escucho música pero sí que la he escuchado. Así que todo lo que suele remitir al universo pospunk, a The Cure, Joy Division, Décima Víctima, Stone Roses o el sonido Manchester es cierto. Esas son nuestras referencias reales.
—Por lo menos, escucharía a Los Planetas para cantar con ellos la versión de «10K»?
—Justo Los Planetas son una excepción. En esa época en la que escuchaba rock influenciado por mi padre, Los Planetas junto con Stone Roses y The Libertines fueron las únicas bandas que escuché por mí mismo sin que vinieran de él. Por eso me hizo mucha ilusión hacernos colegas de Los Planetas y tener tan buena relación con ellos.
—¿No venderían su alma por ganar algún millón?, como dicen en «El hombre Planeta».
—La letra dice que no la malvendería. Yo, mi alma no lo sé, pero por un par de millones, desde luego que vendería al Barbosa (se ríe).
—También hablan en esa canción de los «mánagers Satán». ¿Se han topado con alguno?
—Sí, nos topamos con uno y casi firmamos con él porque era un embaucador nato, pero por suerte nuestro actual mánager, que por aquel entonces solo era una persona que nos aconsejaba porque nos había pillado cariño, me ayudó a evaluar si el otro, el Satán, me estaba engañando o no. Y sí, nos trataba de engañar duramente. Le íbamos a regalar nuestra música a cambio de prácticamente nada.
- VILALBA. VIERNES 24 Y SÁBADO 25. ABONO: 49,50 EUROS