El nuevo bum de Nora Ephron y otros libros frescos de verano: «Necesitamos intelectuales que no se caigan de las manos, soprepensar menos»
FUGAS
¿Se acabó el pastel? No. La guionista de «Cuando Harry encontró a Sally» y otros éxitos del cine sigue atrapando en Galicia. Reunimos a tres lectoras en Santiago, que a preguntas incómodas responden a lo Nora Ephron: «No me acuerdo de nada»
02 jun 2026 . Actualizado a las 15:09 h.La fea de la orgía. Aquí me tienen, ricamente, espiando la vidilla de otros para tomar notas. «Trabajar de periodista es exactamente lo mismo que ser la fea de la orgía», suelta sin filtros, acordándose de lo relativamente esencial, Nora Ephron (Nueva York, 1941-2012). Así comienza Gente a cenar, con Nora colándose bloc en mano en un local de intercambio de parejas en el nuevo volumen de artículos con que el sello Asteroide da mecha al tirón de la autora de No me acuerdo de nada, que alcanza más de 80.000 lectores en castellano con su resurgir en España desde el 2022. El ingenio de sus letras es afilado; gordas sus cifras en Asteroide: No me acuerdo de nada, 35.000 ejemplares vendidos. No me gusta mi cuello, 30.000; Ni me gusta mi cuello ni me acuerdo de nada (edición ilustrada), 15.000. Y el recientemente editado Gente a cenar lleva un ochomil de ejemplares distribuidos en apenas tres meses.
La primera ola de calor en Galicia acerca a la orilla de los lectores sedientos de refrescarse de las altas temperaturas de la crónica política y el largo duelo literario de la amistad a las ensaladas de letras esta procaz observadora que te hace perder todos los sentidos, salvo el del humor.
La lúcida ligereza de Nora Ephron nos lleva a Yasmina Reza: «Nos salva la frivolidad». Y a recordar unas palabras de su editor en español, el gallego Luis Solano, sobre esa gracia de la escritora para evitar las grandes profundidades y nadar sobre lo anecdótico, «esas cosas cotidianas pero que son de importancia para el lector».
El lector de los textos de la guionista de éxitos de Hollywood como Cuando Harry encontró a Sally, Tienes un e-mail o Algo para recordar es, más que lector, lectora, apuntan desde Follas Novas, Cronopios y Berbiriana, algunas de las librerías consultadas para inaugurar la temporada de playa, que se viene con el nuevo bum de Nora y un menú de recomendaciones de los libreros para aligerar los días largos.
En Follas Novas, de Santiago, reunimos a tres lectoras de Ephron con ayuda del librero Jacobo Ucha. Muestran que el lector de Nora es mujer, pero no tiene edad ni generación. «Ela é un sopro de aire fresco», valora Silvia Diz de Almeida, de 28 años. «Unha lectura que interesa desde un punto humorístico e autocrítico. Hai que desdramatizar as cousas desde aí», comparte esta joven lectora, que dispara a esa fatiga contemporánea que es «sobrepensar».
«Ver como ela lles quita peso ás cousas gústame. Síntome moi identificada», revela Silvia. Para Sabela Aldrey, otra de las lectoras reunidas en Follas Novas, Ephron «es un descubrimiento reciente» como escritora. Pero esta lectora de 44 años la había seguido de cerca como guionista de taquillazos en los noventa, «películas consideradas ligeras. Ahora está de moda denostar «el romanticismo de ese tipo —advierte Sabela—. Es un poco americanada, pero hay que superar algunos complejos en lo doméstico y lo sentimental».
No (o no solo) de thrillers oscuros viven hoy los libreros. Y hay quien huye de lo cozy, y esa nueva onda de la novela policial con gatos y pastelerías por medio. Otra pista clave de lectura la da Francisca Movilla, de 62 años: «La cuestión es ''¿Cómo me hace sentir a mí Nora Ephron cuando la leo? ''. Puedo acceder a una intelectual sin que se me caiga de las manos. Esa idea de los autores como medallas. Veo que es accesible, no como Susan Sontag, que me encanta, pero se hace...», ¿quizá densa?
Hay concordia entre generaciones con Nora, que lleva gente a cenar a sus historias que se mueve entre los veintipico y los 70 años. «No me gusta mi cuello podería ser un libro que lle gustase á miña nai —considera Silvia—, polos temas que trata de manterse coa idade, aceptar cuestións estéticas, a beleza, os cambios corporais, sen facerse nada densa».
«Y se pone ella como modelo, es ella la que se critica», interviene Francisca. Nora, explica, es la antimodelo que se atreve a decir «no me gusta mi cuello», que lleva sus bolsos, sus arrugas, sus pasteles, sus curros, sus ligues, divorcios y extravagancias con humor, en ese modo avión que permite digerir las reuniones de la comunidad. El juicio como autora «burguesa, poco profunda, solo para mujeres» pesó y pesa aún sobre ella, perciben las lectoras. Pero la lista Nora de «Cosas que echaré de menos» se queda pegada en la cabeza y la nevera: va de sus hijos a los gofres y al placer de leer en la cama, que tanta pasión de novelones desata.
¿Huele Nora Ephron, tan progre en los 80, a prehistoria? ¿Hemos superado el tópico que aleja a las intelectuales de los guisos, las tartas, la moda y la cosmética? «Es como si soy feminista y me gusta pintarme los labios, que para algunos parecen cosas inconciliables. Por hacer tartas no eres una mujer tradicional, hoy no, es al contrario. De hecho, se están reivindicando actividades como bordar», apunta Sabela. «No noto el sesgo, no veo, en mi círculo, que no puedas ser de física y encantarte el punto de cruz», añade Francisca. Silvia, que dice moverse en «ambientes máis politizados do século XXI», ve diferencias entre el entorno rural y el urbano en cuanto a formas de vidas y estereotipos. «No pobo de onde é a miña familia segue estando moi vinculada a cociña e o dedicarse aos fillos co rol tradicional nas mulleres». Bordar como hobby, para huir del multitarea y la prisa en la ciudad, tiene un toque «romantizado», como de «terapia». La costura y la cerámica, ahí-ahí están con zumba, pilates y el barré.
Hay un canon literario que emerge décadas después en autoras como Martín Gaite, Carmen Laforet, Elena Quiroga o Ana María Moix. «¡Con Entre visillos, Carmen Martín Gaite fue premio Nadal!», anota Francisca. Pero hubo un lenguaje sentimental que se salía por fuera de los bordes literarios y sociales de los años 50, 60, 70 y 80. «Y de Martín Gaite destacaban más su faceta en casa, no la de escritora. Era como además de lo que tiene que hacer... ''tiene tiempo para escribir''», matiza Sabela, que especula: «Lo que tiene Ephron es que al no ser una española de los 50, sino una neoyorquina de los 70 esas facetas resultan más compatibles». Con todo, domina una mirada. Estas lectoras de Ephron mencionan a Siri Hustvedt. ¿No ha vivido su obra a la sombra de la de su marido, Paul Auster? Alguien como Karl Ove Knausgard diría eso mismo que le dijo él a Hustvedt en una entrevista: «Las mujeres escritoras no son competencia».
Aunque Nora es hoy un Asteroide, recuerden —como me recuerda una librera coruñesa— que Anagrama fue la primera del país en editarla en el 2006, en concreto los libros Ensalada loca y Se acabó el pastel. Pero «fue con No me acuerdo de nada, en Asteroide, cuando vimos que vendía mogollón», comenta Alejandra de Diego, de Berbiriana, que recuerda el éxito de la autora en Galicia en el 2022. Con No me acuerdo de nada empezó la nueva vida de Ephron, que deslumbró aquel verano en ventas en librerías como Berbiriana, Moito Conto, Lectocosmos y Numax. Todas ellas, independientes. Y corresponsables en las apetencias literarias.
«O custo do alugueiro, o regreso dela a unha Nova York que xa non existe, que non exista esa tenda á que lle gustaba ir... fai que te sentas identificada, na casa», dice Silvia, y subraya Sabela: «Ella insiste en la idea de barrio. No será el Nueva York que vemos en las pelis, pero el tendero y la tiendas de siempre están ahí, en sus textos. Es el mismo concepto de barrio que puedes tener en Santiago».
A la rica «ensalada loca» de la vida con Nora Ephron, que aderezamos con recomendaciones de las librerías Follas Novas, Formatos, Cronopios y Volando Libre (a continuación) como aperitivo del verano.
Otras recomendaciones de los libreros gallegos
«Yesteryear»
Esta novela de Caro Claire Burke es el «show de Truman» de un ama de casa experta en «el arte de vivir». «La protagonista es una esposa supertradicional que va contando su vida en Instagram y que tiene por marido a un inútil. Un día esta mujer se despierta en una casa de campo a finales del siglo XIX... Y su marido es un hacha», resume Jacobo Ucha, de Follas Novas, que propone Yesteryear como una de las novelas ligeras más apetecibles del verano.
«El detalle»
Veintitrés años de vida de pareja. Dos hijos, dos hipotecas, un coche grande y un gran cansancio. Para animar la relación, él decide tener un detalle romántico con ella regalándole un viaje sorpresa... El detalle, de Jesús Carrasco, es la recomendación de volver a un narrador de primera. La propuesta es de Ramón Domínguez, de Formatos: «Aguda crónica das relacións familiares, a historia dunha parella que levan anos casados e que nun momento se pregunta como seguir adiante».
«El evangelio de las anguilas»
En el sello en que Nora Ephron tiene esta temporada Gente a cenar (8.000 ejemplares vendidos en tres meses) tienen también la recomendación veraniega de Laura Fábrega, librera de Volando Libre. El evangelio de las anguilas es «una investigación casi detectivesca sobre uno de los animales más escurridizos, y al tiempo un conmovedor relato autobiográfico», de la relación padre-hijo, del periodista y novelista sueco Patrik Svensson.
«La víspera»
Aquí empieza «un viaje a la familia como territorio inexpugnable donde la suma de los fracasos construyen el castillo donde nos sentimos a salvo, a pesar de todo», comenta Mercedes Corbillón, de Cronopios. La víspera es una de sus propuestas. «Familias que no descansan ni en llamas», dice Manuel Jabois. «Leerlo es andar recogiendo verdades del suelo. Si no fuera por ese humor que lo levanta todo, tan tierno, tan salvador, tan fresco, nos deprimiríamos, pero tenemos que aprender a querernos así entendiendo que “en casa lo importante no es el amor, sino la administración del amor”», subraya la librera de Cronopios. Mercedes Corbillón añade otra recomendación para empezar el verano aligerando con causa: Ponme otro vino que aún te veo feo. Esta novela de Sibila Freijo «garantiza la risa y el desencanto. El retrato absurdo de la búsqueda del amor en tiempos de aplicaciones y de fantasías de sofá, donde la individualidad se protege por encima del deseo de conectar con el otro que tiende a mostrarse encajando en las clasificaciones de Sibila, de lo más hilarantes. La narradora y sus citas son dignos de compasión y víctimas de parodia. Podemos ser cada uno de nosotros. Perfecta lectura de playa para imaginar en qué categoría está el vecino de toalla», reseña Corbillón.
«La casa de la alegría»
Un clásico de Edith Wharton, de una inteligencia exuberante y un finísimo sentido del humor, es otra de las propuestas de la Librería Formatos para abrir la sombrilla y echarse a leer. «De como as mulleres sobrevivían á realidade supuestamente perfecta de la América de los 50 fala Wharton nesta novela», avanza Ramón Domínguez sobre esta joya que edita Alianza Editorial e invita a revisar con alta literatura la larga y procelosa historia de la defensa de los derechos de la mujer.
«Hoxe toca leiva?»
Esta pregunta que se hace en el Náutico de O Grove todos los veranos le da el título a Lois Pérez de una de las últimas novelas que ha publicado Xerais. Una recomendación de Jacobo Ucha, de Follas Novas, para irse de concierto al Nautilus, un trasunto del Náutico en el que el planteamiento son los conciertos sorpresa. La trama se cocina entre la música y la playa en el más sugerente de los escenarios. «Los lugares que conocemos, los que nos gustan, son un reclamo», valora Ucha. Entre concierto y concierto, novela.