El nuevo lazo de «Rancho Dutton»: claves para entender el agro en el oeste contemporáneo

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«Dutton Ranch» , la nueva serie del universo «Yellowstone», protagonizada por Cole Hauser y Kelly Reilly.
«Dutton Ranch» , la nueva serie del universo «Yellowstone», protagonizada por Cole Hauser y Kelly Reilly. No disponible | EFE

«Rancho Dutton», spin-off de «Yellowstone», adereza la trama con asuntos familiares para cualquier ganadero, como la fiebre aftosa o la estrategia «De la granja a la mesa»

10 jul 2026 . Actualizado a las 12:50 h.

Yellowstone —la serie del guionista, director y, cómo no, cowboy Taylor Sheridan— nos abrió las puertas de un campo que, a simple vista, nada tiene que ver con el gallego. Nos descubrió un oeste contemporáneo con posos de un pasado que algunos conocimos con el sesgo de las películas de la sesión de tarde de aquellos maravillosos sábados de los ochenta que empezaban con La bola de cristal. Ese oeste de praderas inmensas que miran a esa parte de las montañas Rocosas que se abren paso entre esos pastos durante más de mil kilómetros desde el sur, en Colorado, hasta Alberta y la Columbia británica, en Canadá; vacas y toros angus, descendientes de aquellos primeros rebaños que el escocés George Grant introdujo en Kansas a finales del XIX; la policía del ganado encargada de proteger a la industria ganadera local al ser azote de cuatreros y bandidos; inversores que, como los viejos buscadores de oro que llegaron hasta Santa Fe, rastrean ahora espacios verdes donde abrir hoteles y campos de golf, o los territorios de los indios de la reserva Crown, convertida en la ficción en la reserva Broken Rock que guía un jefe lakota. ¡Qué casualidad que esta tribu que se asentó en torno a los Teton, en Wyoming, es la misma que aparecía en el clásico Bailando con lobos que convirtió a Kevin Costner en un icono del wéstern de los años noventa! Y con buenos toques de ficción capaces que capturan al público, va dibujando con fidelidad los cambios que enfrenta la Montana actual.

Rancho Dutton, spin-off de Yellowstone, da un paso más. Aprovechando este contenido de ficción que ensambla una trama capaz de enganchar a una audiencia cada vez más volátil, echa mano de asuntos comunes para cualquier ganadero que se precie. En Estados Unidos, Australia, Irlanda o Galicia. No quiero hacer espóiler. Únicamente dar algunas pinceladas de lo que ocurre a quienes vieron Yellostone y se quedaron con sed. Beth Dutton, interpretada por la británica Kelly Reilly, que se sale al lograr ese acento del oeste norteamericano, y Rip Wheeler, a quien da vida un desconocido Cole Hauser para quienes lo conocieron a finales de los noventa en El indomable Will Hunting, abandonan Montana para empezar de nuevo en Texas. En este otro estado ganadero donde los haya, han echado el lazo a un rancho que cría terneros angus destinados a tiendas y restaurantes gourmet.

La vida en este otro estado fronterizo no será un tranquilo paseo a caballo por las praderas. Juntos, siempre juntos, Beth y Rip tendrán que enfrentar desde un brote de fiebre aftosa —solo quien tiene vacas sabe qué es eso— hasta su mutualista relación con unos vecinos —los Jackson con la matriarca Beulah (interpretada por Annett Bening) a la cabeza— que, como los Dutton, han sabido forjar una red en un territorio al que llegó un antepasado llegado de Irlanda a principios del XIX. No deja de ser curioso, y una pista de que esta familia no es trigo limpio, que el origen del rancho Jackson está en el robo de unas reses por parte del patriarca Liam Sullivan, un irlandés que cambiaria luego su apellido por el de Jackson.

Y aunque en tiempos turbulentos Beth y Beulah unen fuerzas para enfrentar problemas de sanidad mal y de precios del ganado con estrategias propias de Bruselas como ofrecer productos de calidad a restaurantes de prestigio basándose en la filosofía de la estrategia De la granja a la mesa, no tardarán en torcerse las cosas. Al guion no le falta sal y toques, muchos toques, de lo que pasa en la frontera.