MOQUILLO Y PROTOCOLO

La Voz

GALICIA

JOSÉ LUIS ALVITE A MI MANERA

14 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Es nuestro trágico destino: ellos -los portugueses, los catalanes, Madrid- ponen los puestos de trabajo, las agencias de Seguridad Marítima, los organismos, y nosotros, ¡Dios!, ponemos los muertos, las novelas elegíacas y los ataúdes. Es como si los políticos hubiesen convenido que no hay que institucionalizar el dolor naval de Galicia arropándolo con el entramado de la burocracia. En Galicia se sabe mucho de naufragios, de tintorería luctuosa y de velatorios sin difunto, pero se nos niega el derecho a rentabilizar administrativamente nuestras tragedias. Es lo de siempre. Ocurría en el otro régimen, y ahora. Casi nada ha cambiado desde los días de El Pardo, cuando, ante el ballet Rey de Viana, Carmen Polo se enjugaba aquella fingida emoción como si tratase de abortar con discreción los reveses del INI mezclándolos, en el paté de su rostro, con el moquillo del protocolo.