La Xunta se ha mostrado tramendamente cautelosa a la hora de analizar el impacto de la reforma que promueve Arias Cañete. En agosto, el conselleiro de Agricultura, Juan Miguel Diz Guedes, abrió la caja de los truenos al declarar que las explotaciones de menos de seis vacas no eran rentables. Oposición y sindicatos, le acusaron de mantener una actitud pasiva ante el cierre de miles de explotaciones. Defensa del sector A principios de septiembre, la Xunta se comprometió a defender la fortaleza del sector ganadero en Galicia. Diz Guedes negó que entre los objetivos de Arias Cañete estuviese el de jubilar anticipadamente a miles de ganaderos y apoyó los criterios del Gobierno de primar las explotaciones en materia de seguridad, sanidad y respeto al medio ambiente. En cuanto a primas sanitarias, recordó que el 99% de las explotaciones gallegas están declaradas oficialmente indemnes de tuberculosis y brucelosis, por lo que podrían optar a los pagos complementarios. Además, añadió que los criadores de rubia gallega se beneficiarían de las primas a nodrizas y becerros de razas autóctonas. El conselleiro de Agricultura recordó el ambicioso plan para incorporar jóvenes al campo, aprobado en abril.