El boxeador, que ha llegado a tener una fortuna estimada en trescientos millones de euros, se ha declarado en bancarrota para poner en orden su economía
04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El boxeador Mike Tyson ha aprendido como pocos el significado de la expresión «más dura será la caída». Tyson, cuya fortuna personal se estimó una vez en más de trescientos millones de euros, se ha declarado en bancarrota para tratar de poner orden en sus resquebrajadas finanzas. Y hay quien dice que el boxeador llegó a tener quinientos millones de euros, acumulados durante sus dieciocho años de carrera profesional y 56 peleas de alto nivel. Pero no es fácil ser Tyson: al incesante derroche en la compra de casas, coches de lujo, ropa exclusiva, joyas y hasta un tigre, hay que agregarle los continuos gastos de representación legal que afronta el deportista. El campeón de boxeo es un hombre que acumula problemas como quien bebe vasos de agua. A mediados de los 90, estuvo tres años en la cárcel por violar a una mujer. En 1997 fue suspendido como boxeador por morder y arrancar un trozo de oreja a su contrincante Evander Holyfield durante una pelea. Ahora está pendiente de juicio por conducta violenta y desorden público en un hotel de Nueva York. Gasto desmedido Ese tipo de acusaciones son más la norma que la excepción en la vida de Tyson, que debe afrontar decenas de demandas por acoso sexual. Hace tres años tuvo que pagar 10.000 euros a la semana en representación legal constante sólo por si a la policía se le ocurría volver a registrar su casa de Las Vegas. Pero esto no parece suficiente. Años de pésima gestión financiera y gasto irresponsable quemaron los cientos de millones que estaban en el banco. Desde adolescente, Tyson tuvo la fama de gastador desmedido. Cuando tenía 21 años, regaló a un policía de Nueva York un coche Bentley recién salido de la fábrica. Hay miles de historias de ese tipo, como la vez que el boxeador peleó en Manchester y, al salir de la pelea, quiso comprar un coche de fórmula uno; al no encontrar nuinguno disponible a esas horas, se tuvo que conformar con comprarse un reloj que valía más de 300.000 euros. Don King, «culpable» «Como boxeador profesional, delegó en otros para gestionar sus asuntos, y descubrió que sus deudas superaban sus activos. Ahora quiere poner orden», dijo ayer su abogada. Tyson considera que gran parte de sus problemas son culpa de Don King, el famoso promotor de peleas que lleva los pelos de punta. El boxeador ha planteado una demanda a King reclamándole cien millones de euros con el argumento de que el promotor le robó dinero cuando salió de la cárcel en 1995. Se cuenta que sólo mantener vigente la demanda en espera de juicio está costando a Tyson un millón de euros al mes. De hecho, el boxeador se ha convertido en una figura más habitual en los juzgados repletos de ávidos periodistas en busca de noticias que en los pabellones deportivos. Millones en abogados Durante todo el proceso de divorcio de su ya ex Monica Turner, Tyson se declaró insolvente para pagar los 6,5 millones de euros que había acordado abonar a su esposa. Fue entonces cuando se supo que Mike Tyson perdió más de nueve millones de euros en gastos legales entre los años 1995 y 1997, además de 230.000 en llamadas por teléfono móvil, 410.000 sólo en una fiesta de cumpleaños, 8.100 en el cuidado de su mascota -un tigre- y 65.000 en servicios de limusina. A este ritmo de vida, claro está, no hay millones de euros que se resistan. Y para seguir con el nivel de gasto, Tyson, que ya tiene 37 años, debe seguir boxeando. En junio cobró 25 millones de euros por pelear contra Lennox Lewis en Memphis, un combate que muchos creían que iba a ser pan comido para el ex campeón del mundo de los pesos pesados. Pero no: en su lugar, Tyson recibió la humillación de su vida, algo a lo que parece que tendrá que acostumbrarse cada vez más si quiere equilibrar sus finanzas, tan golpeadas o más que él.