Joven rey en el trono de Beckham

La Voz

GALICIA

El mundo a los cuatro vientos Los ingleses ya han decidido que el nuevo fichaje del Manchester, el portugués de 18 años Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro, se llamará simplemente «Becks Marc II»

13 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Basta conocer la trayectoria de Sir Alex Ferguson, técnico del club de fútbol inglés Manchester United, para sospechar que el hueco que dejaba David Beckham en el departamento de glamur, cosmética, peluquería, depilación y manicura, y en los corazones de las modistillas simplonas y pechugonas del noroeste de Inglaterra, iba a ser rellenado con otro good looking (guapillo pero de los de castigar con ganas) y con dos piernas bien plantadas. Así es. Ayer Ferguson, un escocés de acento impenetrable y ojillos a los Charles Bronson, y con las mismas maneras de peleón, presentaba la nueva adquisición de los diablos rojos , el número 7, camiseta que hereda de Beckham, un portugues de nombre de personaje de Eça de Queiroz: Cristiano Ronaldo dos Santos. Como Reagan Del que le ha tocado la taquilla de Beckham en Old Trafford -¿habrá quitado las fotos de la Posh?- hay que decir que el nombre no le llega por parentela con el Ronaldo del Real Madrid o por poca imaginación. No, resulta que su padre José es un admirador del que fuera actor y presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan. Y Ronald, todo el mundo lo sabe, es Ronaldo en portugués. Lamentable pero cierto. Tampoco es que sea un nombre de esos descabellados o enmarañado, Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro. Así, de corrido, hasta suena bien, a conquistador portugués, fraile traductor de Biblias apócrifas, o presidente de alguna ex colonia portuguesa desgobernada en la África de los machetazos. Y si no, basta con echar un vistazo a sus compañeros de generación, lo que en Portugal llaman «la generación de plata», para diferenciarla de la de oro de Pinto, Figo y Costa. Portan nombres de monta y sustancia, como Simao Sabrosa, Helder Postiga, Tiago Mendes o Ricardo Quaresma. Elvis respetuoso Ronaldo -el pobre no puede llamarse ni Ronaldinho, ya que el clon chiquitín ya existe- es una mezcla entre un Elvis Presley sobrio y un Ricky Martín respetuoso. Ronaldo tiene la nariz como aplastada, los pelos negros, abrillantados y revueltos de peluquería, la mirada prometedora del latin lover y una boca ancha que ha aprendido a sonreír para cautivar a las mujeres que se atreven a cruzarse en el camino -muy corto y sin luces- de los futbolistas. Lo mejor es que sólo tiene 18 años y el United ha pagado por él 17,1 millones de euros para contar con sus servicios durante cinco años. Cristiano nació en Madeira el 5 de febrero de 1985, a los 17 años debutaba con el Sporting de Lisboa y lograba dos goles. Punto, no existe más biografía de este joven, a lo sumo decir que es un coleccionista obsesivo de todo lo que huela a fútbol. Dicen que guarda todas las camisetas de los jugadores con los que se la intercambia y que les pide que se la firmen. «Lo primero que haré cuando juegue mi primer encuentro con el United es pedirle a Beckham que me firme la camiseta», explicó ayer. El chaval no es tonto y sabe que todas estas miserias sudadas de ahora costarán una fortuna cuando se jubile, en 15 años. El objetivo de Ferguson es que este joven se transforme en la figura internacional que promete. El problema ahora es cómo le sobrenombrarán los periódicos sensacionalistas ingleses, acostumbrados a apodar a todas las figuras del fútbol que pasan por la isla (Beckham era Becks o Becky). Como los ingleses son muy propios, ayer The Sun ya indicaba por dónde pueden ir los tiros cuando tituló con Becks Marc II . Para qué complicarse con los inarticulables nombres extranjeros.