Crónica | Los efectos de la sequía Los bureleses podrán abastecerse del río Xunco, en el municipio vecino, como medida de emergencia para paliar la escasez en el suministro provocada por la falta de lluvias
27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El tórrido verano del 2003 se convirtió en la últimas semanas en un serio problema para los cerca de diez mil habitantes de Burela, en la costa de Lugo. El embalse de Rúa, desde el que se abastece al pequeño municipio costero, ha visto mermada su capacidad a velocidades de vértigo, hasta dejarlo a cuatro metros por debajo del nivel de rebosamiento. El límite, antes de disparar los mecanismos de emergencia, estaba en tres. Septiembre ha sido para los bureleses un mes de recomendaciones sobre el consumo responsable de agua, y aunque nunca se llegó a cortar el suministro ni hubo tampoco restricciones a los particulares, sí afectaron a alguna de las empresas del municipio. Provisionalidad Dos bombas, con una capacidad de suministro de 15 litros por segundo instaladas en el cauce del río Xunco están listas para poner fin a la incertidumbre diaria en la que políticos y ciudadanos deshacían la margarita de un deseado cambio meteorológico que permitiera respirar al embalse del que bebe Burela y que pertenece a Cervo. Una medida de emergencia, y provisional, a la espera de que la Xunta ejecute el sistema de abastecimiento por el que llevan años esperando. Y sigue sin llover. Fue precisamente el alcalde burelés, el popular Manuel Mon, el que pidió a su homólogo de Cervo, José Insua, del mismo color político, colaboración de emergencia para afrontar la situación. Una situación nada extraña entre vecinos, si no fuera porque ambos municipios fueron uno hasta que en 1992 un grupo de vecinos de Burela deciden segregar lo que entonces era la parroquia más pujante de Cervo. Avalaron su petición con un informe socio-económico en el que se exponía que los dos concellos resultantes del proceso gozarían de unos medios proporcionados a sus necesidades. Por decreto, la Xunta separó a Burela y Cervo el 15 de diciembre de 1994. Los bureleses lo celebraron con fiesta rachada, pero las espinas estaban por llegar, una auténtica carrera de obstáculos a la que la escasez de agua y las consiguientes dificultades de abastecimiento no fueron ajenas dando origen incluso a un tenso capítulo de relaciones entre las corporaciones de entonces, la burelesa con gobierno del PP y la de Cervo, con riendas del PSOE. El momento más peliagudo se vivió cuando el popular Mon acusó al socialista Roberto Álvarez de cerrar el sistema de abastecimiento a la población burelesa en el embalse de Rúa. Notarios, informes cruzados, denuncias... El rifirrafe de entonces se bautizó como «la guerra del agua». Hubo que esperar a las elecciones de 1999 para que ambos concellos comenzaran a entenderse. El PP rompe la hegemonía socialista en Cervo de la última década y José Insua se convierte en alcalde. Y hay que seguir esperando hasta finales del 2000 para que llegue el acuerdo entre ambos concellos y se cierre uno de los capítulos más espinosos de la segregación. La Xunta se compromete a ejecutar un nuevo sistema de abastecimiento básico desde el embalse de Rúa y otro alternativo desde Río Covo, con una inversión cifrada, ya entonces, en seis millones de euros. El tiempo vuela. Y sigue sin llover. Tres años después del anuncio Burela continúa esperando por la gran solución al problema del agua que han de beber sus ciudadanos, y que siempre tendrá su origen en Cervo.