El eurotúnel hace aguas

La Voz

GALICIA

FRANCOIS LENOIR

El mundo a los cuatro vientos La sociedad que explota el tren que une a Francia con Gran Bretaña por el Canal de la Mancha lanza un SOS a los dos Gobiernos ante sus millonarias pérdidas

09 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Las deudas  y no el mar están a punto de asfixiar la empresa que explota el túnel que desde 1994 une Inglaterra con el continente. Los 50 kilómetros de triple vía, 39 de ellos bajo  las movidas aguas del Canal de la Mancha, son un prodigio tecnológico  que permite  a Eurotúnel el transporte diario  de 18.000 pasajeros, 6.200  automóviles y  3.500 camiones. Pero el pasillo submarino más largo del mundo  ha generado también una gigantesca deuda de nueve mil millones de euros que amenaza  con hundir una sociedad  que se ha limitado a poner parches de dudosa eficacia y a la que algunos auguran la bancarrota en 2006. El último balance ha sido el peor, hasta tal punto que el director general del grupo, Richard Shirrefs, ha lanzado un SOS a los dos gobiernos directamente implicados: estarían dispuestos a bajar el precio de los exagerados peajes, que siguen desviando buena parte del tráfico de mercancías hacia el más asequible ferry,  a cambio de un acuerdo financiero que les dé un respiro. Los británicos han dado ya un no rotundo a cualquier aportación de fondos públicos y los franceses tampoco parecen muy dispuestos a poner dinero, pero sí a aliviar la situación permitiendo a Eurotúnel que flete sus propios trenes de transporte de mercancías, aunque sea en competencia directa con los ferrocarriles públicos. La sociedad  vive, además, momentos tempestuosos con una asamblea  general prevista para el 7 de abril en la que  los pequeños accionistas pretenden destituir a la actual dirección, a la que ya han demandado ante los tribunales  ante su incapacidad para reducir la deuda. El escándalo  ha llegado a la Asamblea Nacional, donde varios diputados piden una investigación parlamentaria porque «el dossier Eurotúnel es lo suficientemente grave  para  que los representantes  de la nación  se hagan preguntas». Las cuentas Desde un primer momento, la historia del túnel bajo el Canal de la Mancha  no ha deparado  más que disgustos. A pesar del boato con que Margaret Thatcher y François Mitterrand firmaban en 1986  el tratado de Canterbury, que  lanzó una de las más brillantes obras de ingeniería del siglo XX, las cuentas fallaron desde el primer día  y los 7.000 millones de euros que iba a costar se convirtieron en  16.000. Tampoco se cumplieron las previsiones  de pasajeros: esperaban  17 millones al año y el pasado apenas superaron los seis millones. Y eso que Eurotúnel se salió con la suya y logró que Francia cerrara el  Centro de Refugiados de Sangatte, junto al paso de Calais. La justicia  había rechazado su petición para «restablecer las condiciones  normales de explotación» ante la avalancha de inmigrantes clandestinos que se jugaban la vida atravesando el túnel a pie para llegar a Gran Bretaña. Cada mes pasaban a la isla 6.500 ilegales por este sistema, lo que obligó a incrementar los gastos. Pero ya no pueden culpar de sus pérdidas al centro, cerrado desde hace un año, el de las peores cuentas.