Bush tiene más gracia serio

Bárbara Celis D'amico

GALICIA

NICHOLAS ROBERTS | AFP

Durante una cena en Washington con los corresponsales extranjeros, el presidente estadounidense se parodió a sí mismo buscando armas, pero sin excesivo éxito

25 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

George W. Bush suele tener más gracia cuando habla en serio que cuando pretende hacerse el gracioso. Tradicionalmente ha provocado las mayores carcajadas de la platea internacional cuando pretende parecer un líder importante que sabe lo que dice -algo que muchos de sus detractores dudan-. Pero cuando llega el momento de ser cómico de verdad, Bush no las tiene todas consigo, como demostró el pasado miércoles durante la cena anual que celebra la Asociación de Corresponsales de Radio y Televisión a la que tradicionalmente asiste cada año el presidente estadounidense de turno y en la que como invitado de honor ha de hacer una presentación cuanto más divertida mejor. Hasta ahora el presidente Bill Clinton ostenta el título extraoficial de presidente más gracioso de dichas cenas y aunque Bush hijo tuvo algunas salidas brillantes, otras demostraron que su sentido del humor es más bien pobre, chabacano y poco elegante. El presidente acudió a la cita con los más de 1.500 invitados entre los que estaba la flor y nata de la prensa de Washington, políticos y celebridades de la capital, con una presentación fotográfica del último año de mandato de su Ejecutivo titulada White House election Year Album . Bromitas con la guerra En una de las diapositivas se le veía buscando desesperado algo debajo de la mesa. «Las armas de destrucción masiva tienen que estar en algún sitio, ¿no?», comentó Bush al mostrar esa foto. Algunos presentes rieron pero otros no tanto ya que como varios analistas subrayaron ayer, hacer una parodia así cuando esas armas que no se han encontrado han provocado una guerra en la que murieron 15.000 iraquíes y en la que siguen cayendo soldados estadounidenses cada día «está fuera de lugar». El propio secretario de Defensa Donald Rumsfeld, fue preguntado ayer sobre el tema durante una rueda de prensa pero se negó a contestar «Yo no estaba ahí y no sé exactamente lo que pasó», dijo. Además, la cena estaba dedicada a la memoria del periodista de la NBC David Bloom, que murió durante la cobertura de la guerra de Irak, a la que Estados Unidos se fue a buscar precisamente las armas de destrucción masiva que Bush no ha sido capaz de localizar. Sin embargo, hubo otros momentos de autoparodia aceptables, como la fotografía en la que se le veía en el interior del Air Force One jugando a las cartas. Para explicarla aseguró que era su manera de aprenderse los nombres de los líderes internacionales a los que estaba a punto de conocer. Tanto esta como la anterior fueron fotos que han circulado incesantemente por Internet durante el último año, lo que demuestra que cualquier ciudadano está a la altura de los guionistas del presidente. ?Bush bromeó, entre otras cosas, sobre sus tendencias paranoicas, sobre sus fallos de pronunciación y sobre la mayoría de los miembros de su gabinete, como Dick Cheney, Rumsfeld o sus adversarios políticos. Condoleezza Rice, que estos días es uno de los nombres más pronunciados en la prensa por haberse negado a declarar públicamente ante la comisión que investiga los errores del 11-S, aparecía en una foto junto al presidente Bush, que lucía una expresión desencajada. «Le estoy explicando a Condi los pormenores de la política exterior de John Kerry» dijo el presidente. Por suerte, ?Bush también tuvo un momento para la seriedad, al cerrar la presentación con una imagen de unos soldados enterrando un trozo del World Trade Center en Afganistán, en memoria de los caídos el 11-S.