El asesinato del gestor Manuel Salgado en un garaje vigués se suma a la lista de casos abiertos desde el 2002, entre ellos la muerte de Déborah o las bolsas bomba de Redondela
06 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El gestor Manuel Salgado Fernández, de 56 años, estacionó el Seat Córdoba que le había prestado su sobrino en una plaza alquilada en un garaje del número 44-46 de la céntrica calle viguesa de Rosalía de Castro. A diario, a las ocho y media, acudía a fichar a una asesoría de García Barbón antes de desplazarse a Pontevedra, donde trabajaba como administrativo para Business Center, empresa en proceso de liquidación. Salgado se apeó. Alguien salió por detrás y, a uno o dos metros, le disparó un tiro bajo la coronilla con una pequeña pistola del calibre 22, fácil de comprar en el mercado negro luso. En el suelo, aparecieron dos casquillos. Salgado había denunciado varias amenazas de muerte para que retirase la demanda contra su ex esposa y un detective, investigado por Garzón, por espiarle ilegalmente. Tres horas después del crimen, la policía arrestaba en un colegio de Mos a la directora y ex esposa de Salgado y al profesor y actual compañero sentimental de ésta. Tras dos días en comisaría, la jueza liberó a la pareja sin cargos ni fianza, pues tenían coartada. El tercer sospechoso, el detective Faustino Otero, sigue desaparecido. Le faltaban días para ingresar en prisión y podría haberse fugado a Sudamérica. El caso sigue abierto a la espera del análisis de ADN de las muestras halladas en las ropas del cadáver. Es ya el cuarto crimen sin resolver en Vigo en los dos últimos años. Algunos causaron alarma social, como la extraña muerte natural de Déborah Fernández el 30 de abril del 2002. La policía no halla un delito para acusar al acompañante de la joven, que sigue sin identificar. La explosión de dos bolsas trampa que mató a un matrimonio de Redondela e hirió a un vigués el 5 de noviembre del 2003 es otro asunto sin cerrar. El principal imputado, Francisco Rial, fue liberado por falta de pruebas. El tercer crimen abierto es el de un matrimonio luso que regentaba un bar en el 2003. Algunos atribuyen la falta de éxito de la brigada de Homicidios de Vigo a la desmembración del grupo hace dos años. Por su parte, la Guardia Civil continúa la investigación de los asesinatos de un empresario guardés y de un turco en el Baixo Miño en el 2003. Sin contar el secuestro en Valença de Guillermo Collarte. Y en Viana do Bolo, tres años después, sigue oculto el asesino de Montserrat Martínez.